La propuesta para crear una empresa de energía en el Caribe colombiano, fundamentado en una producción limpia, viene tomando fuerza. En Riohacha, en el marco del XVI Festival Francisco El Hombre, los gobernadores costeños respaldaron esta iniciativa que brotó del pensamiento claro de Jairo Aguilar Deluque, gobernador de la península, quien propuso a este territorio como sede principal.
Esta iniciativa tiene peso, de eso no cabe la menor duda. El Caribe con una producción hídrica pírrica, ha venido padeciendo de los avatares de unas altas tarifas, bajo el argumento que los costos de generación térmica son muy elevados. Lo extraño es que tenemos una alta producción en Urrá, pero el impacto en las tarifas no se nota para los usuarios de esta bella región.
Este jueves 13 de junio en la ciudad de Montería, en el marco del Reinando Nacional de la Ganadería, los gobernadores dialogarán nuevamente. Ojalá y lo hagan antes del infaltable encuentro con los escoceses, Parr y Buchanan’s, dos veteranos que se encargan de embellecer folclóricamente todo lo que se les atraviese en el camino.
En Colombia se volvió discurso el tema de la famosa transición energética, pero pocos se detienen a evaluar en qué estado se encuentran los grandes proyectos que inversionistas privados adelanten en todo el país.
En el caso de La Guajira, inicialmente se presentaron 22 proyectos de los cuales están aún vivos 20. Mientras el Estado central habla de la famosa transición, en las oficinas de Bogotá se congelan las solicitudes de licencias ambientales, las cuales tienen amarrados, al menos, los proyectos que se tienen elaborados para este departamento. El mismo colector de Cuestecita, que concentrará toda la producción eléctrica de la media y alta Guajira, tiene retrasos, no por culpa de los habitantes, ni de las consultas previas, sino de las licencias que no salen.
Por eso no entendemos cómo el Estado central habla de transición energética, mientras sus altos funcionarios tienen un gigantesco congelador de trámites, que no agilizan la ejecución de los proyectos. Todo el retraso lo responsabilizan en los reclamos que hacen las comunidades indígenas, a las cuales no las quieren escuchar formalmente. Los nativos solo quieren frenar la continuidad de las desigualdades sociales, cada vez que se tienen de frente proyectos de singular importancia.
Por eso, pedimos a la RAP Caribe, a los gobernadores de esta región, a los congresistas, que por favor aterricen las propuestas de la empresa o las empresas territoriales que se deben crear para evitar la desigualdad tarifaria, que cada vez generan más rezagos para el territorio caribeño.
Nos gustas, y como medio que sufre las inclemencias de las altas tarifas, y del pésimo servicio, seguiremos apoyando estos proyectos, pero solicitamos aterrizar para no seguir volando sin una brújula concreta que nos permita aterrizar en zona fértil.