Fue un gran depositario de la fe pública que por su seriedad garantizaba la autenticidad de los documentos públicos en la ‘Tierra de los huiguitos’, otorgando seguridad al tráfico jurídico. Ese era públicamente Manuel Esteban Cuello Acosta, el notario de Fonseca quien aparte de tener los quilates para el ejercicio de la función fedante, refrendaba los testimonios de quienes juramentaba, legitimaba quienes a su frente atestiguaban y le daba veracidad a quienes le llegaban con la verdad. Fue un trabajo que ejerció Manuel Esteban con mucha hidalguía que jamás enflaqueció en su responsabilidad y sin fallar a sus principios.
Manuel Esteban Cuello Acosta, falleció en Barranquilla producto del deterioro de su salud y en la cita con Dios se llevó más de medio siglo de historia de actividad social, política y folclórica de Fonseca y el Sur de La Guajira en las que se incluyen anécdotas y parrandas con los juglares de la región que le contaban los memorables acontecimientos que quedaron resumidos en las estrofas de las canciones vallenatas que hoy se clasifican como los éxitos que han perdurado dentro de los melómanos, las mismas que le dieron pie para que se creara el Festival del Retorno, evento que ha servido para conmemorar el festín en la ‘Tierra de cantores’.
Hablar de la canción ‘Tierra de cantores’ de Carlos Huertas, expresión folclórica que se encuentra dentro de los clásicos de la música vallenata, nos corresponde recordar a ‘Cuello Manuel’ como lo llamaba el compositor, amistad que entre parrandas lograron perfeccionar sus versos antológicos e inclusive, Manuel Esteban es referenciado en una de las estrofas que no fueron grabadas por ‘Poncho’ Zuleta, la cual dice: “Los músicos y troveros de este folclor provinciano, entre ellos Juan Solano como uno de los primeros; le sigue Hernando Rivero, Luis Pitre y Natalio Ariza, autor de la ‘Vieja dicha’, famoso en el tiempo aquel; lo dice Cuello Manuel que es un hombre costumbrista”.
Hoy se nota en la floresta un ambiente de tristeza que enluta el rumor del Ranchería, corriente de aguas sonoras que atraviesa la media guajira y desemboca en llanto en el mar Caribe por la jurisdicción de Riohacha y sus aguas manchadas de tristeza, reflejan el luto que ha dejado la muerte de Manuel Esteban Cuello Acosta, un profesional que se desempeñó como guardián de la fe pública, pero también depositario de la fe sagrada a San Agustín, patrono de las fiestas religiosas de Fonseca, lugar “…en donde los acordeones saben llorar…”.
El profesor Manuel Esteban desde que decretó su retirada de la función pública, se dedicó a contar su experiencia y conocimiento a través de las opiniones en calidad de columnista de Diario del Norte, artículos que sirvieron de orientación a nuestros lectores y a quienes seguían con mucho detenimiento su experiencia y recomendaciones, pero lo simpático del asunto es que quien lo llamaba para saludarlo, primero tenía que pasar por las disquisiciones de los escritos publicados.