La comunidad afrodescendiente del corregimiento de Cañaverales en el municipio de San Juan del Cesar sigue reiterando su oposición al proyecto minero de carbón presentada por la empresa Best Coal Compani filial del grupo turco Yildrim.
Hoy es un día crucial para la comunidad porque la Corporación Autónoma Regional (Corpoguajira), preside una audiencia para evaluar la solicitud de licencia ambiental del proyecto ‘Mina Cañaverales’.
Un grupo de varias organizaciones no gubernamentales acompañan la lucha del pueblo afro y la indígena wiwa, quienes se oponen al proyecto minero puesto que consideran que el carbón debe quedar en el subsuelo, porque entienden que cuando se brota agua es para la vida de la gente.
La puesta en marcha del proyecto minero afectaría tierras cultivables y zonas hídricas importantes como el manantial de Cañaverales que abastece acueductos comunitarios, sistemas de riego y se encuentra interconectado con el río Ranchería.
De acuerdo con la propia comunidad el proyecto minero afectaría las acequias tradicionales porque va a darse una captación de 22,6 litros por segundo de agua subterránea en dos pozos profundos que se cavarán cerca a los corregimientos. El consumo diario sería entonces de 1.952.640 litros.
Adicionalmente, se generará remoción masiva de suelos, con riesgo de desplazamiento y pérdida de condiciones para la producción agrícola.
El diseño técnico del proyecto incluye un tajo minero de 153 hectáreas y 149 metros de profundidad, una remoción estimada de 7,5 millones de toneladas de carbón y 72 millones de metros cúbicos de material estéril.
El estudio del tema por parte de organizaciones como Censat, Agua Viva, Cinep/PPP, Cajar, además de Aida y Elaw, advierten también que la mina a cielo abierto quedará colindando con el área de reserva forestal del manantial, y se contempla la desviación de cauces naturales y vertimientos al arroyo Conejo.
Las comunidades que habitan su territorio son los que conocen el valor de esta reserva forestal protectora regional, de allí el movimiento social para evitar que se atente contra ella.
Siempre se ha indicado que cualquier proyecto de explotación del recurso minero genera impacto en la comunidad y en el territorio, una lógica que parece muy simple pero que tiene un alto valor a la hora de tomar decisiones cuando se tiene también claro la necesidad de proteger el ambiente.