Editorial Diario del Norte
Editorial

Acuerdo por La Guajira

El cruce de comunicaciones de un grupo de líderes sociales con el Ministerio del Interior, brindando su respaldo al médico Luis Gómez Pimienta como gerente Especial para La…

El cruce de comunicaciones de un grupo de líderes sociales con el Ministerio del Interior, brindando su respaldo al médico Luis Gómez Pimienta como gerente Especial para La Guajira y señalando al senador Alfredo Deluque Zuleta de mantener el poder corrupto en la Gobernación de La Guajira y en instituciones como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y Corpoguajira, es la muestra de la fractura que existe en el Departamento, que impide que todos remen al mismo lado en este caso para evitar que los niños sigan muriendo por desnutrición.

El médico Luis Gómez Pimienta es un lujo de persona que se sostiene por su trabajo, pero además por su cercanía con el presidente Gustavo Petro, cuya tarea es articular los esfuerzos de las instituciones, de los funcionarios públicos, de los voceros de la Sentencia T 302 de 2017 para avanzar en una tarea que sigue inconclusa.
El gerente Especial representa a todos los guajiros y no a un grupo de líderes sociales que simbolizan al Pacto Histórico, quienes no muestran nada distinto a lo que se vive en la región con los llamados partidos tradicionales.
La revancha política tiene su espacio, y no es precisamente alrededor de la citada sentencia, es urgente un acuerdo de todos los guajiros para aprovechar la presencia de un presidente que tiene especial reconocimiento a este territorio.
Mientras no se zanjen esas diferencias y se reconozca el aporte de cada actor, difícilmente el Departamento podrá avanzar en su desarrollo social y económico, lo que atenta contra la propia comunidad y no permite que puedan gozar de una mejor calidad de vida.
Es hora de superar las mezquindades, de los señalamientos sin pruebas, del deseo interno que al otro le vaya mal, del disfrutar de la desgracia ajena, ese no es el camino porque cada uno de alguna manera paga el daño que hace.
La Guajira y los guajiros deben avanzar juntos hacia un acuerdo común que esté fundamentado en la verdad, el respeto y la solidaridad, solo así los niños wayuú tendrán la posibilidad de vivir. Ellos merecen esa oportunidad.