Un fuerte vendaval registrado durante la tarde del lunes 3 de agosto ocasionó daños en cientos de viviendas, instituciones educativas y otros sectores de los municipios de Juan de Acosta y Usiacurí, en el noroccidente del Atlántico. Las autoridades iniciaron censos para establecer la magnitud de las afectaciones y coordinar la entrega de ayudas a las familias damnificadas.
En Juan de Acosta, hasta las primeras horas de este martes 4 de agosto se habían contabilizado 472 viviendas afectadas. De acuerdo con Manuel Alba, líder social del municipio, esta cifra podría representar alrededor de 2.000 personas perjudicadas por el fenómeno natural.
Alba explicó que el evento tuvo una duración aproximada de 15 minutos, aunque las ráfagas de mayor intensidad se extendieron durante apenas tres o cuatro minutos. Ese corto periodo fue suficiente para desprender techos de viviendas y algunos colegios, además de provocar la caída de numerosos árboles.
Las principales afectaciones se concentraron en el casco urbano de Juan de Acosta, donde al menos diez barrios resultaron perjudicados. Entre los sectores mencionados se encuentran San Martín, La Esperanza, El Bolsillo, Villa Estadio y La Relojera, entre otros.
El fenómeno estuvo acompañado de lluvias y una fuerte granizada. De acuerdo con la información preliminar conocida en la zona, estas condiciones podrían haber estado relacionadas con el paso de un frente frío por este sector del departamento.
Una vez disminuyeron las condiciones adversas, la Alcaldía de Juan de Acosta inició un censo para determinar con precisión cuántas viviendas y familias sufrieron daños. Las labores continuarán durante este martes y también permitirán verificar la información suministrada por ciudadanos mediante un enlace habilitado por la administración municipal para reportar afectaciones.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, confirmó que la Unidad de Gestión del Riesgo se desplazó hasta Juan de Acosta para acompañar el proceso de caracterización de las familias y evaluar los daños ocasionados por el vendaval.
Según el mandatario departamental, no se reportaron personas lesionadas y las principales afectaciones corresponden a cubiertas y techos de viviendas, sin que hasta el momento se hayan identificado daños estructurales de consideración.
Verano indicó que las autoridades departamentales comenzarán a entregar los apoyos necesarios para facilitar la reparación de las viviendas y recuperar la normalidad en el menor tiempo posible.
Usiacurí también reportó daños
El vendaval también impactó al municipio de Usiacurí, donde las autoridades adelantan un censo independiente para determinar el número definitivo de familias damnificadas.
De acuerdo con el gobernador, las afectaciones fueron menores en comparación con las registradas en Juan de Acosta. Los primeros reportes señalan alrededor de 150 viviendas afectadas, aunque la cifra deberá ser precisada una vez concluya la evaluación oficial.
La administración departamental anunció que las familias perjudicadas en Usiacurí también recibirán acompañamiento y ayudas para atender los daños materiales ocasionados por las fuertes ráfagas.
Las autoridades reiteraron que el balance preliminar no registra personas heridas y que los esfuerzos se concentran ahora en completar los censos, entregar asistencia a los damnificados y apoyar la reparación de los techos afectados en ambos municipios.
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