Si bien la Selección Colombia no jugó su mejor partido ante Venezuela en el arranque de las Eliminatorias al Mundial 2026, al final del encuentro, el balance fue positivo por los 3 puntos que significaron la victoria de la tricolor.
El otro aspecto positivo de la fiesta deportiva vivida este jueves en Barranquilla corrió por cuenta del buen comportamiento en general por parte de la afición antes, durante y después del encuentro en el Metropolitano. La Policía confirmó que no se presentaron hechos de alteración del orden público.
Sin embargo, el ‘lunar negro’ lo protagonizó un hecho de intolerancia en la gradería occidental del estadio, originado por una confusión presentada en la silletería asignada al representante a la Cámara por el Atlántico, Agmeth Escaf y a la familia del jugador Luis Díaz.
En las imágenes que circularon en redes sociales, se observa cuando Escaf llega con sus hijos, su hermana y su suegra, a ubicarse en los puestos que según él le fueron asignados y observa que otras personas ya los estaban ocupando, ante lo cual les reclama.
Quienes ya se encontraban dispuestos en esos lugares era la familia del jugador Luis Díaz, cuya esposa, Geraldine Ponce, le dijo a Escaf que ella también tenía boletas y que nadie tenía sillas. Tratándose al parecer, de una descoordinación por parte de la logística del evento.
De inmediato, otros asistentes que observaban lo ocurrido, comenzaron a insultar al congresista por su afinidad política con el Pacto Histórico y además de los insultos, le lanzaron objetos y hasta cerveza, sin importarles la presencia de los niños. “Fuera, fuera, fuera…”, eran los gritos que se escuchaban entre la multitud.
“Lo que me ocurrió hoy en el Metropolitano jamás imaginé que podía pasarme en mi Tierra Prometida, Barranquilla. Me duele, no lo niego, porque es la ciudad que llevo en el alma y que más amo, y porque en el ataque estuvieron presentes mis hijos. Y eso solo me indica que hemos llegado a unos niveles de intolerancia y de violencia política que nos hacen daño y nos desunen en momentos en que deberíamos estar más unidos (como en un partido de la Selección). No fue un tema de disputa por sillas como lo quieren hacer ver. De hecho, tan pronto llegué con mi familia a esa zona del estadio, Occidental Baja, empezaron los insultos, las groserías y por lo que me decían me queda claro que fue un ataque político. Mucho después fue que empecé a buscar nuestros asientos (que estaban ocupados) y es lo que se ve en las imágenes que están rodando.”, expresó el congresista.

En cuanto a lo ocurrido narró: «Comenzaron a insultarnos: Vete de aquí izquierdoso y una cantidad de cosas más, pero traté simplemente de ocupar mi silla. Lo importante es el nivel de intolerancia política, este tipo de escenarios no es para invadirnos de eso, al país le falta mucha empatía. Colombia ganó y como país debemos unirnos, pero fue insultante y grosero lo que pasó», expresó el congresista, quien lamentó que sus hijos hayan tenido que presenciar este acto de intolerancia política.
Por su parte, María Antonia Pardo, exesposa de Escaf, expresó su desacuerdo con lo que ocurrió con su familia. Aseguró que las personas que estaban en las gradas se comportaron de forma agresiva, lanzando cerveza a sus hijos e incluso, afirmó que hubo insultos de por medio.
“Lo que acaban de hacerle a mi familia en Barranquilla es inaceptable y muy doloroso. Echarles cerveza en la cara, robarles sus puestos, insultarlos, abuchearlos, acosarlos, es de verdad una cosa espantosa que habla muy mal de la gente que se comportó de esa manera […] Por proteger a mi mamá, una señora de 73 años, mis dos hijos se tuvieron que salir de las gradas junto con su papá en donde pretendían ver lo que sería un partido feliz”, indicó inicialmente la mujer.
Pardo agradeció a las personas que decidieron refugiar a sus hijos y al congresista en un palco cercano: “Le agradezco a la persona que los acogió y protegió. Confieso que tengo el corazón roto. ¡Qué cosa tan triste!”, concluyó.
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