El Gobierno nacional profundizó este sábado su ofensiva contra las estructuras criminales que operan desde las cárceles con el traslado de 39 internos recluidos en establecimientos penitenciarios de Barranquilla hacia centros de alta seguridad en diferentes regiones del país.
El presidente Abelardo De la Espriella confirmó la medida y aseguró que busca desarticular los canales mediante los cuales organizaciones delincuenciales presuntamente coordinan extorsiones, imparten órdenes y mantienen contacto con sus redes externas.
“Estamos desarticulando sus redes de comunicación y cortando su capacidad de intimidación”, afirmó el mandatario, quien advirtió que las prisiones no pueden convertirse en centros de operaciones del delito.
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Con este movimiento ya son tres grupos de internos trasladados desde Barranquilla durante las últimas semanas. La estrategia se intensificó después de los operativos realizados el 27 de agosto por el Inpec y la Fiscalía en los centros penitenciarios El Bosque y La Modelo.
Los traslados hacen parte del plan de seguridad de 90 días anunciado por De la Espriella, que contempla a Barranquilla como uno de sus principales focos de intervención ante fenómenos como la extorsión y los homicidios selectivos.
Con la reubicación de estos 39 internos, las autoridades buscan aislar a personas consideradas de interés y reducir su capacidad de mantener comunicaciones con estructuras criminales fuera de las cárceles.








