Los estudiantes de la escuela de Sararao decidieron conformar el club de defensores del agua. En su lengua ancestral, el wayuúnaiki, conversan con su familia de la necesidad de su buen uso, especialmente porque pasaron muchos años para que gozaran de agua potable en su territorio.
La maestra indígena de Sararao motivó a sus alumnos para trabajar alrededor de lo que significa disfrutar de agua potable, pues es claro que la guerra que se nos avecina está ligada a ese vital líquido.
Esa comunidad wayuú, en jurisdicción del municipio de Maicao, esperó muchos años para disfrutar del agua potable que hoy es una realidad por la puesta en funcionamiento del módulo de pilas públicas gracias al programa ‘Guajira Azul’ que impulsa el Ministerio de Vivienda.
El módulo beneficia a 10.210 habitantes de 81 comunidades wayuú en zona rural dispersa de Maicao, es una obra en funcionamiento cuyo valor agregado y no menos importante, es que la propia comunidad la administra a través de cogestores que escogen en consenso.
Precisamente, es ese modelo el que garantiza que la comunidad le dé un alto valor al agua, a la vez que se apropia de la moderna infraestructura para garantizar su cuidado, de esa forma se contribuye en parte a ir cerrando esa brecha socioeconómica de esta parte de La Guajira.
Tanto niños como adultos han entendido la necesidad de administrar el sistema a través del cogestor que debe responder por la entrega del líquido a cada familia.
Indudablemente como en alguna oportunidad expresó el ministro de Vivienda, Jhonatan Malagón, es un proyecto que aporta al bienestar y a la calidad de vida de las comunidades wayuú.
El módulo de pilas públicas de Sararao está conformado por cinco pilas: Sararao, Majayulumana, mana, Ulain y Orroko, que fueron construidas con un aporte de $4.099 millones de obras por impuestos de ISA Intercolombia.