La pandemia vivida desde el año 2020 ha transformado de manera drástica nuestro estilo de vida, incluso acciones sencillas, ahora requieren un amplio y minucioso ritual, entrar y salir de casa exige actualmente el dedicar varios minutos a la limpieza y desinfección, ni que mencionar visita a sitios públicos, la desinfección es el saludo en cualquier sitio o espacio por el que transitemos.
El panorama educativo no es la excepción ante las transformaciones causadas por la pandemia, sin pensarlo varias veces se puede asegurar que la educación es una Institución que para garantizar la continuidad a su labor ha tenido que valerse de múltiples y variadas herramientas; no solo tecnológicas, además ha exigido creatividad y recursividad por parte de sus líderes y profesionales al intentar establecer las mejores metodologías para intentar generar aprendizajes en sus estudiantes.
Hoy y gracias a la pandemia el significado de escuela ha trascendido a las paredes o construcciones físicas, la Covid-19 ha contribuido a una redefinición de tan histórica palabra. Actualmente la escuela se ha nutrido con espacios virtuales, plataformas digitales, trabajo sincrónico y asincrónico, entre otras herramientas y metodologías para intentar asegurar la continuidad educativa de sus estudiantes y seguir cumpliendo su importante labor social.
Frente a la educación de escuela en casa, el papel que antiguamente ejercía el padre de familia ahora es mucho más protagónico, su intervención es más ardua y más exigente hoy a causa del confinamiento, los útiles escolares provienen de la despensa o patio familiar y no tanto de las papelerías o centros comerciales, los horarios de trabajo para padres de familia, docentes e incluso estudiantes se han visto alterados y extendidos, los materiales didácticos hoy son mucho más infinitos que en la presencialidad de las aulas y los estudiantes se destacan por su cumplimiento, participación, por una buena conectividad de internet siendo el proceso valorativo y evaluativo mucho más flexible que antes.
El acompañamiento y apoyo que la escuela brinda a las familias en pandemia es mucho más humano, psicosocial, espiritual que al interior de las aulas, ante la incertidumbre, temores, enfermedad e incluso el fallecimiento de seres queridos, la escuela está ahí virtualmente para dar voz de aliento y contribuir al bienestar de los estudiantes y sus familias.
La escuela no ha dado la espalda a sus comunidades, al contrario la escuela se ha volcado con todo para contribuir a suplir las necesidades propias de cada contexto, en articulación con autoridades locales, fundaciones e instituciones que propenden por el bienestar de la niñez, juventud, adolescencia y familias han demostrado que en asocio con diversos entes la escuela se hace más fuerte y su labor es extraordinaria.
La inversión económica hacia la educación es actualmente un gasto compartido, los docentes y padres de familia acarrean con mayores egresos en pandemia que en la anterior normalidad al incrementarse consumo en servicios públicos e Internet, se demuestra así una magnífica colaboración, todos han aportado de manera muy sustantiva en el proceso educativo de los estudiantes; sin embargo, existe pobreza en nuestro País, reflejada en padre de familia que carecen de conexiones a Internet o de un celular con el que se pueda establecer una comunicación efectiva con el estudiante…en esos casos la escuela también tiene soluciones, aunque usted no lo crea.
La pandemia ciertamente nos da la enseñanza de que el mundo continúa girando y exigiendo pese a las grandes dificultades que se viven, se ha comprobado que la escuela no se detiene, continua en su labor pese a las adversidades, la educación en pandemia ha demostrado ser quien acompaña y apoya a las comunidades, que sigue brindando al hombre la oportunidad de favorecer el fortalecimiento y perfeccionamiento de la esencia de la condición humana.







