El Gobierno de Estados Unidos analiza la revocación de visas de no inmigrante para miles de personas que ingresaron al país con permisos para realizar negocios o turismo y posteriormente solicitaron asilo con la intención de permanecer en territorio estadounidense.
La existencia del plan fue confirmada por Tommy Piggott, portavoz del Departamento de Estado, quien explicó que la dependencia trabaja junto al Departamento de Seguridad Nacional para identificar a los extranjeros que habrían utilizado sus visas como visitantes temporales y después iniciaron procesos de asilo. La medida estaría dirigida a quienes cuentan con visas B1, destinadas a actividades de negocios, y B2, utilizadas para turismo.
Según Piggott, estos permisos se conceden bajo el supuesto de que sus titulares tienen previsto regresar a sus países de origen. El funcionario sostuvo que utilizar una visa de este tipo con el propósito de solicitar asilo constituye un fraude y puede ser motivo para revocarla. Además, reiteró la postura de la Administración de Donald Trump de considerar que una visa estadounidense representa un privilegio y no un derecho.
La información sobre el plan fue divulgada inicialmente por Associated Press, que señaló que la eventual medida podría alcanzar a unas 200.000 personas que desde 2016 han solicitado asilo o se encuentran adelantando ese proceso en Estados Unidos. De concretarse, sería la campaña de revocación de visas de mayor alcance registrada en el país.
La posible decisión se enmarca en el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el Gobierno de Trump desde su regreso a la Presidencia en enero de 2025. Durante este periodo, las autoridades estadounidenses han incrementado las restricciones dirigidas a solicitantes de diferentes tipos de visas, como parte de una estrategia que también contempla la deportación de millones de inmigrantes.








