A pocas horas de concluir su mandato, el presidente Gustavo Petro adoptó una de las decisiones ambientales más significativas de su administración al declarar como reserva de recursos naturales renovables cerca de 483.283 kilómetros cuadrados de la Amazonía colombiana, equivalentes al 42 % del territorio nacional. La medida impide la adjudicación de nuevas concesiones mineras y la firma de contratos para la exploración y explotación de hidrocarburos en esa extensa zona del país.
La decisión quedó oficializada mediante la Resolución 0961 del Ministerio de Ambiente, cuyo propósito es preservar los bosques amazónicos, las fuentes hídricas, los ecosistemas y la biodiversidad de una región que alberga aproximadamente el 10 % de las especies conocidas en el planeta. La declaratoria abarca territorios de los departamentos de Amazonas, Caquetá, Guainía, Guaviare, Putumayo y Vaupés, y representa una restricción permanente para futuros proyectos extractivos.
El Gobierno precisó que los títulos, contratos y permisos otorgados antes de la entrada en vigencia de la resolución continuarán operando bajo las condiciones previamente establecidas. Sin embargo, dichas autorizaciones no podrán ser prorrogadas una vez expiren, lo que limita la continuidad de esas actividades en el largo plazo.
El proceso que dio origen a esta decisión comenzó en 2025, cuando el Ministerio de Ambiente presentó la propuesta para excluir la Amazonía de nuevas actividades de minería y explotación de hidrocarburos. Posteriormente, la iniciativa fue sometida a consulta previa con los pueblos indígenas de la región, un procedimiento que inició formalmente a finales de junio de este año antes de la expedición de la resolución definitiva.
La medida también marca un contraste con las prioridades del presidente electo, Abelardo De La Espriella, quien ha manifestado su interés en fortalecer el desarrollo del sector minero y energético. Entretanto, el Ministerio de Ambiente sostiene que la protección de la Amazonía busca garantizar la conservación, restauración y el aprovechamiento sostenible de uno de los ecosistemas más estratégicos para Colombia y el mundo.








