Desde hace seis días, todos los productos que se exporten(entre otros flores, confecciones, algunas confiterías, algunos chocolates, alimentos procesados, cosméticos y otras manufacturas) desde Colombia a Estados Unidos, excluyendo al café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate y algunos azúcares, deben pagar un arancel de 12.5%. Esta medida es el regalo envenenado del Gobierno norteamericano en cabeza del presidente Trump para De la Espriella con motivo de su posesión como presidente de la ‘Patria milagro’ el 7 de agosto. El mensajero que trajo anticipadamente el obsequio para la fiesta del día del Ejército Libertador fue el vicepresidente electo José Manuel Restrepo que fue por ‘lana al país del norte y regresó trasquilado’. La justificación del inquilino de la Casa Blanca en Washington para imponer el arancel es que en Colombia lo que producen las empresas para exportar es con ‘trabajo forzado’.
¿Qué significa, cuánto cuesta y quién va a pagar el regalo envenenado de los aranceles impuestos?
En cifras, el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, estima que el nuevo arancel afectaría aproximadamente al 30 por ciento de las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos. «Nosotros exportamos alrededor de 15.000 millones de dólares. Esto impactaría cerca de 5.000 millones de dólares en exportaciones”. Según el dirigente gremial, el incremento representaría pagos adicionales por alrededor de 125 millones de dólares, recursos que reducirían la competitividad de los exportadores colombianos. Además, alertó que Colombia quedará con una desventaja arancelaria de 2,5 puntos porcentuales frente a competidores como Ecuador, México, Guatemala, Honduras y El Salvador. La situación también genera diferencias frente a varios competidores asiáticos en sectores manufactureros.
En cuanto al pago del regalo envenenado, la presidenta de AmCham (Cámara colombo– USA) María Claudia Lacouture, afirma que, aunque formalmente el impuesto lo paga el importador en Estados Unidos, ese mayor costo normalmente termina distribuyéndose entre toda la cadena comercial. También aseveró que este arancel no significa que las exportaciones colombianas sean producidas con trabajo forzoso. Estas aclaraciones, el reconocimiento a la reforma laboral con mejores salarios vitales y dignificación de las condiciones de los trabajadores y trabajadoras, complementa con la reforma pensional impulsada por el presidente Gustavo Petro.
En esta coyuntura del regalo arancelario envenenado, la pregunta del millón: ¿es posible eliminarlo? No es del todo viable y factible si se toma en consideración la posición del presidente norteamericano al respecto. Sin embargo, en los gremios del sector privado colombiano “existe un optimismo prudente sobre la posibilidad de avanzar rápidamente en la adopción y aplicación de las medidas exigidas por USA”.
En el anterior sentido, un influyente centro de pensamiento (Atlantic Council) de Washington, copiando al presidente Trump, ha elaborado una hoja de ruta para relanzar la relación comercial y de inversión entre el Gobierno entrante y Estados Unidos con cinco prioridades. Que se utilice el propio Tratado de Libre Comercio como base para negociar el arancel; identificar a la agroindustria como el sector con mayor potencial para profundizar la relación económica; la Alianza público-privada, como eje central para avance en infraestructura en Colombia; la apuesta por potenciar minerales críticos y explotación petrolera, y quinta prioridad, darles valor y empoderamiento a las comunidades para reducir las brechas regionales en torno a iniciativas de turismo, agroindustria, emprendimiento y procesamiento local de productos.
De manera general, la hoja de ruta recomienda que Colombia destaque las normas laborales y pensionales ya incorporadas recientemente en su legislación, las convenciones internacionales que ha ratificado y los mecanismos existentes para prevenir ese tipo de prácticas, al tiempo que siga fortaleciendo, como lo ha venido haciendo el Gobierno del cambio, los controles para impedir el ingreso de productos provenientes de cadenas de suministro asociadas al trabajo forzoso.
El regalo envenenado arancelario del 12.5% a las exportaciones colombianas confirma en concreto y de manera anticipada, cómo será la relación de subordinación del ciudadano norteamericano Abelardo De la Espriella al poder omnímodo y avasallador de Donald Trump sin mediar ninguna consideración de ser tratado como aliado estratégico una vez se posesione como presidente de la República 2026-2030, así como las consecuencias del conflicto de intereses y lealtades a la Constitucional nacional de 1991 y al pueblo soberano de Colombia.







