El temor generado por los recientes hechos de violencia e intimidación llevó a cientos de habitantes de Santa Marta a acudir desde las primeras horas de este miércoles a supermercados y establecimientos de abastecimiento, mientras las autoridades activaron un amplio dispositivo para garantizar la movilidad y el funcionamiento de la ciudad.
Las filas se concentraron en cadenas como Olímpica, Ísimo, D1 y Ara, donde ciudadanos buscaban adquirir productos básicos ante la posibilidad de una prolongación de las restricciones comerciales. Mientras algunos negocios de barrio permanecieron cerrados como medida preventiva, los grandes supermercados operaron con controles para regular el ingreso de compradores.
La situación de seguridad fue abordada durante un Consejo de Seguridad encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, en el que se determinó el despliegue de más de 500 militares y 600 policías en Santa Marta, la Troncal del Caribe y Ciénaga.
Entre las medidas adoptadas también se estableció la continuidad del transporte público, con el propósito de garantizar los desplazamientos y evitar mayores afectaciones a las actividades económicas.
El alcalde Carlos Pinedo Cuello señaló que la Fuerza Pública acompañará la apertura de establecimientos comerciales y el desarrollo de la jornada laboral, como parte de las acciones encaminadas a recuperar la normalidad en la ciudad.
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