El designado ministro de Hacienda del gobierno del presidente electo Abelardo De la Espriella, Miguel Gómez Martínez, anticipó que la política de incremento del salario mínimo estará orientada por criterios de responsabilidad económica y buscará mantener un equilibrio entre la protección del ingreso de los trabajadores y el crecimiento del país.
En declaraciones concedidas a Caracol Radio, el próximo jefe de la cartera económica aseguró que los ajustes salariales «no responderán a incrementos extraordinarios, sino que estarán directamente relacionados con la evolución de la productividad nacional». Según explicó, «el objetivo es que los aumentos sean sostenibles y acordes con la capacidad real de la economía».
Gómez sostuvo que fijar un salario mínimo por encima de la inflación y sin respaldo en mayores niveles de productividad puede generar efectos adversos que, aunque no siempre son inmediatos, terminan afectando la economía. En ese sentido, afirmó que durante los últimos años la «productividad del país se ha mantenido estancada, mientras los costos laborales han continuado en ascenso».
Ver esta publicación en Instagram
“El salario debe crecer en la medida en que crece la productividad. Es decir, si aprovechamos mejor la tecnología, la maquinaria o el conocimiento, es posible mejorar la remuneración de los trabajadores”, explicó.
Asimismo, advirtió que aumentar los salarios sin mejoras en la eficiencia productiva incrementa los costos para las empresas, reduce su capacidad para generar empleo y afecta la competitividad. “Si aumentar los salarios sacara a la gente de la pobreza y volviera ricos a los países, hace años no existiría la pobreza”, manifestó.
El futuro ministro también señaló que «un incremento excesivo del salario mínimo puede ejercer presión sobre los precios, elevando el costo de vida». Por ello, indicó que la administración entrante buscará implementar una política salarial que preserve el poder adquisitivo, especialmente de los trabajadores con menores ingresos, apoyándose en el control de la inflación y el fortalecimiento de la productividad como ejes para definir los próximos ajustes.








