Un violento ataque armado ocurrido el lunes 20 de abril en la zona arqueológica de Teotihuacán, en México, dejó al menos dos personas muertas, incluido el agresor, y más de una decena de heridos, entre ellos cuatro ciudadanos colombianos. El hecho, que se registró en uno de los destinos turísticos más emblemáticos del país, ha generado conmoción internacional y reabre el debate sobre la seguridad en sitios de alta afluencia turística.
De acuerdo con reportes oficiales, el atacante, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años y residente de Ciudad de México, abrió fuego desde la parte alta de la Pirámide de la Luna contra los visitantes que se encontraban recorriendo la zona arqueológica. El hecho dejó un saldo de dos personas fallecidas, entre ellas una turista canadiense y el propio agresor, quien posteriormente se habría quitado la vida. Además, al menos 13 personas resultaron heridas, entre ellas ciudadanos de Colombia, Estados Unidos, Brasil, Rusia y Canadá.
La Cancillería confirmó que el número de colombianos lesionados asciende a cuatro: tres mujeres y un menor de seis años. Todos reciben atención médica y, según las autoridades, serán trasladados a centros de mayor complejidad para garantizar su recuperación.
Investigaciones preliminares indican que el agresor actuó solo y tenía antecedentes de admiración por ideologías extremistas, lo que ha encendido alertas sobre posibles motivaciones radicales detrás del ataque.
Tras el tiroteo, las autoridades mexicanas cerraron temporalmente el complejo arqueológico y desplegaron un operativo de seguridad en la zona, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar eventuales fallas en los controles de ingreso.








