Irán anunció la reapertura total del estrecho de Ormuz al tránsito de buques mercantes, una decisión que coincide con el inicio de una tregua temporal en la región y con nuevas conversaciones diplomáticas con Estados Unidos. La medida pone fin, al menos de forma momentánea, a semanas de bloqueo en uno de los puntos más estratégicos del comercio global.
El anuncio fue realizado por Abbas Araghchi, ministro de Exteriores iraní, quien aseguró que el paso marítimo permanecerá abierto mientras se mantenga el alto el fuego. No obstante, la situación sigue siendo compleja, Estados Unidos mantiene su presencia y control naval en la zona hasta que se logre un acuerdo definitivo con Teherán.
La reapertura ha tenido un efecto casi inmediato en la economía global. Los precios del petróleo registraron una fuerte caída, de hasta más del 10% en algunos indicadores, mientras las bolsas internacionales reaccionaron al alza ante la expectativa de una estabilización en el suministro energético.
Este descenso, sin embargo, no implica una normalización total. Los precios aún se mantienen por encima de los niveles previos al conflicto debido a factores como tensiones geopolíticas persistentes, problemas logísticos y restricciones en la oferta.
La reapertura del estrecho está directamente ligada a una tregua de 10 días en el conflicto entre Israel y Líbano, así como a negociaciones indirectas entre Washington y Teherán. A pesar del alivio temporal, el escenario sigue siendo inestable.








