Ante el crecimiento descontrolado de la población de hipopótamos en Colombia, el Ministerio de Ambiente confirmó la activación de protocolos de eutanasia que podrían aplicarse a más de 80 individuos, como parte de una estrategia para contener el impacto de esta especie invasora. La medida ha generado una oleada de comentarios y críticas en distintos sectores de la opinión pública.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, explicó que «estos animales descienden de cuatro ejemplares introducidos ilegalmente por Pablo Escobar en la Hacienda Nápoles hace más de tres décadas, lo que ha derivado en problemas de endogamia y afectaciones genéticas visibles». Además, advirtió que, de no intervenir, la población podría alcanzar los 500 individuos hacia 2030.
La funcionaria señaló que la presencia de estos hipopótamos representa un riesgo para especies nativas como el manatí y la tortuga, así como para la calidad del agua y la seguridad de las comunidades cercanas.
La medida se enmarca en el Plan de Prevención, Control y Manejo de esta especie, que contempla tanto la eutanasia como la traslocación. No obstante, esta última alternativa se ha visto limitada debido a que, pese a gestiones diplomáticas, ningún país ha aceptado recibir ejemplares.
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El procedimiento, cuyo costo asciende a cerca de 150 millones de pesos por individuo, incluye sedación, manejo técnico y disposición final mediante enterramiento en el lugar, conforme a criterios sanitarios. Para su ejecución, el Gobierno destinó aproximadamente 7.000 millones de pesos.
Las autoridades insisten en que la intervención busca proteger los ecosistemas y mitigar los efectos de una especie que continúa expandiéndose en el Magdalena Medio, mientras se garantiza que las acciones se desarrollen bajo estándares éticos y técnicos.








