En medio de la más grande incertidumbre, Santa Marta, en sus 500 años de historia, se apresta a recibir a los mandatarios de los países que hacen parte de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – Celac – en la IV Cumbre UE‑Celac que se realizará los días 9 y 10 de noviembre de 2025.
La Celac nació con la intención de ser un foro autónomo, sin la influencia de potencias externas, capaz de coordinar posiciones comunes frente a desafíos globales. Pero hoy, más de una década después, enfrenta el dilema de la fragmentación ideológica. Algunos gobiernos, especialmente aquellos con orientaciones políticas conservadoras, perciben el encuentro convocado en Colombia como un espacio dominado por liderazgos afines al progresismo regional, lo que limita su confianza en la imparcialidad del foro.
La Celac, creada en 2010 como alternativa a la Organización de Estados Americanos –OEA-, pretendía consolidar la voz latinoamericana frente a los desafíos globales, sin injerencias externas. Pero la realidad actual muestra un panorama distinto: más que un espacio de convergencia, se ha convertido en un tablero donde se enfrentan proyectos políticos opuestos.
Varios países, entre ellos Uruguay, Paraguay, Ecuador, Costa Rica y El Salvador, tienen en duda su participación o redujeron su nivel de representación diplomática. Las razones varían, pero tienen un denominador común: la percepción de que el foro ha perdido neutralidad.
Parece, que el domingo 9 de noviembre, cuando se instale el evento en la ciudad de Santa Marta, no estará Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha anunciado que no acudirá. Emmanuel Macron, presidente de Francia, Fedrich Merz, canciller de Alemania, confirmó que no asistirá.
En América Latina se mencionan también las ausencias de los presidentes Claudia Sheinbaum, de México, Gabriel Boric, de Chile, Javier Milei, Argentina, y José Jerí, del Perú.
Aunque oficialmente, no existe una lista oficial completa de todos los países que no vendrán; se ha indicado que ‘varias bajas importantes’ y ‘ausencias notables’, serían confirmadas en las próximas horas.
Muchos mandatarios, ven a la Celac como un foro parcializado, su capacidad de acción continuará limitada. Lo que indica que América Latina necesita menos discursos y más coordinación real para afrontar sus desafíos. El ejemplo reciente, fue la IV Cumbre de Migraciones, realizada a comienzos del pasado mes de septiembre en Riohacha, en donde muchos países declinaron su participación, al considerar que no existían las condiciones de agenda para asistir.
Lo preocupante es que, las declinaciones de altos mandatarios y figura de la política mundial, sería uno de los tantos efectos colaterales, de la decisión del presidente Donald Trump, de incluir a su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, en Lista Clinton