En La Guajira muy poco se sabe de la Zona Económica Binacional –ZEB- creada por los presidentes de Colombia, Gustavo Petro Urrego y Venezuela Nicolás Maduro, con la cual se busca darle fuerza al proceso de normalización de relaciones diplomáticas y comerciales entre las dos naciones.
Será una zona que busca establecer un espacio con incentivos tributarios, aduaneros y logísticos especiales, y convertirse en motor de desarrollo para las regiones fronterizas, tradicionalmente marcadas por el abandono estatal, la informalidad y la migración forzada.
Pero da la impresión, que todo se estuviera centralizando por Norte de Santander, pese a que la línea de creación contempla también, a los departamentos de La Guajira, Cesar, Santander, y Arauca.
En Riohacha recientemente se hizo una reunión con pocos sectores, por lo que la información no ha sido socializada por el resto de la población, tal como ha ocurrido con la Appa, en donde 79.971 hectáreas de ocho municipios se destinaron únicamente a la seguridad alimentaria.
El gobierno plantea que con una ZEB, se abriría la puerta a un comercio formal y regulado, atrayendo inversiones en sectores como la agroindustria, manufactura, energías renovables y logísticas. Además, permitiría la generación de empleo local, disminuyendo la dependencia de economías ilícitas.
Para muchos expertos que ya han conocido algunas experiencias del pasado, especialmente en La Guajira, en donde funciona la Zona de Régimen Especial Aduanero de Maicao, Uribia y Manaure, el éxito de este nuevo intento binacional, dependerá de la seguridad jurídica y estabilidad política en ambos países; los inversionistas solo apostarán a un territorio donde haya claridad normativa y confianza mutua.
Para el caso de La Guajira, en donde su zona fronteriza, al igual que la de Venezuela en Guarero, se encuentran totalmente abandonadas. La modernización de la infraestructura fronteriza no existe hasta el punto, que la carga pesada entre los dos países solo se maneja por Cúcuta y no por Paraguachón.
Este laboratorio que se intenta montar en estos momentos existe y funciona con mucho éxito en las fronteras de Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay, en donde se transita mercancía amparada por normas especiales y prácticamente no existen divisiones entre esas naciones.
No se debe estar pensando en crear unas líneas binacionales entre dos países, solo para favorecer a zonas específicas, como Norte de Santander. Actualmente existe una inequidad entre las tres fronteras dinámicas que tenemos con Venezuela, Cúcuta, Paraguachón y Arauca.
El Caribe colombiano reclama que la carga pesada de esta región se maneje nuevamente por Paraguachón para evitar que, el sector transportador tenga que hacer largos recorrido incrementando los costos.
El gobernador Jairo Aguilar Deluque, debería volver a contar con un funcionario especializado para que maneje las relaciones fronterizas como ocurría hace algún tiempo.