Tras protagonizar una riña al interior de la cárcel de mediana seguridad de La Dorada, en el departamento de Caldas, las autoridades ordenaron el traslado de Digno Palomino, señalado líder del grupo delincuencial ‘Los Costeños’, a la cárcel La Picaleña de Ibagué. El hecho, que dejó a Palomino herido junto a otro recluso, encendió las alertas del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), que decidió reubicar a varios cabecillas para evitar una posible escalada de violencia.
Además del traslado de Palomino, otros presuntos jefes de la misma organización criminal, como alias ‘Otón’ y ‘Junior Guerra’, fueron enviados a la cárcel de máxima seguridad de Tramacúa, en Valledupar. La decisión hace parte de una estrategia de contención ante las tensiones entre facciones al interior del sistema penitenciario.
El incidente ocurre en medio de los primeros pasos de una eventual fase exploratoria de diálogo entre el Gobierno nacional y estructuras armadas ilegales que operan en la región Caribe, entre ellas ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’. El jefe de la Oficina de Seguridad y Convivencia Ciudadana de Barranquilla, Yesid Turbay, confirmó que la Dirección Nacional de Inteligencia ya ha hecho presencia en la ciudad y que el Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño, designó a dos funcionarios para avanzar en este proceso.
“Ya hay delegados del Gobierno nacional, y la presencia de la inteligencia estatal ha sido clave para abrir rutas de conversación. Las riñas entre cabecillas en prisión reflejan la urgencia de buscar alternativas que permitan desescalar el conflicto”, afirmó Turbay.
Según las autoridades locales, «en Barranquilla se ha registrado una disminución en los homicidios, las autoridades advierten un repunte preocupante en casos de extorsión y delitos conexos». Por ello, desde la administración distrital no descartan respaldar espacios de diálogo que permitan reducir la presión criminal en los barrios.
El proceso se encuentra en una etapa preliminar, pero el traslado de Palomino y la redistribución de otros jefes criminales deja en evidencia el delicado equilibrio de poder que se vive al interior de los centros penitenciarios, mientras el país explora nuevas fórmulas para buscar la paz urbana.








