Un deslizamiento de tierra ocurrido en la madrugada del martes 24 de junio en los límites de Bello con el barrio Santo Domingo de Medellín dejó una estela de destrucción: al menos ocho personas murieron, otras cinco resultaron heridas y diez más siguen desaparecidas, incluidos tres hermanos menores de edad.
La emergencia se registró alrededor de las 3:25 a. m., luego de un fuerte aguacero que azotó la zona desde la noche anterior. El alud se originó en la vereda Granizal, en Bello, y descendió con fuerza hacia la parte baja de la montaña, impactando varias viviendas en el barrio Santo Domingo. Hasta el momento, las autoridades reportan al menos diez casas destruidas, pero la cifra podría aumentar debido a las lluvias que no cesan en el sector.
Habitantes como Luis Alberto Ospina relataron escenas desgarradoras al momento de la tragedia: motos arrastradas por el lodo, vehículos estrellados y personas huyendo en medio del caos. Algunos residentes continúan atrapados y el acceso al lugar ha sido difícil, pues el lodo bloqueó los caminos y la maquinaria pesada aún no logra ingresar para remover los escombros.
Vecinos y rescatistas se han unido en labores de búsqueda con lazos y palas, intentando llegar a las personas sepultadas bajo el alud. La alcaldesa de Bello, Lorena González Ospina, confirmó la magnitud de la emergencia e indicó que se mantiene la alerta ante el riesgo de nuevos derrumbes.
Entre los desaparecidos hay tres hermanitos: María Alejandra, María Luisa y un bebé de seis meses. Su tía, Mary Pulgarín, confirmó que su cuñada, Paula Andrea Londoño, fue hallada sin vida, mientras que sus sobrinos siguen desaparecidos. La familia solo se salvó en parte porque ella no pasó la noche en casa debido a una calamidad anterior.
Las labores de rescate continúan sin descanso, mientras los habitantes temen que la quebrada cercana vuelva a desbordarse. Las autoridades hacen un llamado a evacuar las zonas de riesgo y a seguir las recomendaciones de los organismos de emergencia.








