Una nueva tragedia sacude a la Franja de Gaza. Al menos 31 personas murieron y más de 176 resultaron heridas luego de que fuerzas israelíes abrieran fuego contra un grupo de civiles que esperaba recibir alimentos en un centro de distribución en la ciudad de Rafah, al sur del enclave.
Los hechos ocurrieron la mañana del domingo 1 de junio, cuando una multitud se agolpaba cerca del punto de entrega de ayuda administrado por la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), una entidad privada respaldada por Israel y Estados Unidos. Según testigos, el caos comenzó cuando tanques y drones israelíes dispararon directamente contra la multitud, provocando una estampida, gritos y desesperación.
“Disparaban desde todas partes. No sabíamos a dónde correr. Vi cuerpos en el suelo y niños gritando”, relató Abdallah Barbakh, un sobreviviente de 58 años. Las imágenes difundidas muestran a los habitantes transportando cuerpos en carretas tiradas por burros ante la imposibilidad de acceder a ambulancias.
El hospital Naser, en Jan Yunis, colapsó rápidamente por la cantidad de heridos graves. Según el Ministerio de Salud de Gaza, al menos 30 de ellos están en estado crítico y las unidades de urgencias y cuidados intensivos se encuentran completamente saturadas. La escasez de sangre y suministros médicos agrava aún más la emergencia.
Paralelamente, en el área de Netzarim, otro bombardeo israelí dejó un muerto y 26 heridos, incluyendo mujeres y niños, según informó el hospital Al Wada.
Pese a las denuncias de la población y las imágenes difundidas por agencias internacionales, la Fundación Humanitaria para Gaza aseguró que la entrega de ayuda se realizó «sin incidentes» y calificó las acusaciones como “rumores fabricados”. Por su parte, el Ejército de Israel dijo estar investigando los hechos, sin confirmar ni negar su participación directa en la masacre.
Este episodio se produce tras semanas de bloqueo humanitario por parte de Israel, que solo recientemente permitió el ingreso parcial de alimentos y medicinas al enclave palestino. Mientras tanto, la comunidad internacional continúa presionando por un cese al fuego definitivo y la apertura total de corredores humanitarios.








