Editorial Diario del Norte
Editorial

Hecho histórico

El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, le sigue cumpliendo a los indígenas del país, entre ellos al pueblo wayuú. El mandatario de los colombianos expidió el…

El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, le sigue cumpliendo a los indígenas del país, entre ellos al pueblo wayuú.
El mandatario de los colombianos expidió el Decreto 480 de 2025 que implementa el Sistema Indígena de Salud Propia e intercultural de los pueblos indígenas, que les permite crear y administrarlo de acuerdo a su estructura.
Ese Decreto reconoce por primera vez en el país con fuerza jurídica que la salud de los pueblos indígenas debe construirse desde sus propios principios, sistemas y cosmovisiones, como bien lo expresa la médica pediatra wayuú Ileana Curiel Arismendy.
Para la médica, llegó el momento de actuar con coherencia porque no basta nombrar la interculturalidad, hay que implementarla.
En una reciente publicación de la pediatra, afirma que en La Guajira, una de las regiones con mayor mortalidad infantil indígena del país, esa transición no puede esperar. La vida de niñas y niños wayuú depende de ello. Por ello sigue proponiendo desde la práctica y la evidencia, un Modelo Intercultural de Salud para el Pueblo Wayuú, que se sustenta en cinco pilares:
1. Participación comunitaria vinculante, donde las comunidades decidan sus rutas de atención y cuenten con una red propia de promotores formados en salud occidental y saberes ancestrales.
2. Diálogo real entre saberes médicos, garantizando que el personal de salud conozca el sistema wayuú y que jóvenes indígenas puedan formarse como profesionales desde su propia cultura.
3. Territorialización del modelo, con infraestructuras adaptadas, centros materno-infantiles con doble acompañamiento (médico y espiritual) y equipos móviles interculturales.
4. Protección del territorio y del conocimiento ancestral, reconociendo que la salud no es posible sin tierra, agua y soberanía cultural.
5. Gobernanza compartida, con una gestión transparente de recursos entre Estado, cooperación, empresa privada y organizaciones indígenas.
Este modelo no parte de una hoja en blanco. Ha sido tejido en la cotidianidad, en el duelo por las muertes evitables, en los cantos de sanación, en el desierto sin agua. Es coherente con la Sentencia T-302 de 2017, que ordena implementar un enfoque étnico en salud. Y es perfectamente articulable con el Sispi, porque no se trata de una fórmula, sino de un proceso vivo de construcción colectiva desde el territorio.