En un acto público liderado por el presidente Gustavo Petro en la ciudad de Pasto, el Frente Comuneros del Sur, disidencia del ELN, entregó 585 artefactos explosivos como parte de un acuerdo de paz parcial con el Gobierno colombiano. La ceremonia, que tuvo lugar el sábado 5 de abril, contó con la presencia de diplomáticos, representantes de organismos internacionales, la Iglesia católica y delegados de la guerrilla.
El mandatario, como comandante en jefe de las Fuerzas Militares, ordenó en el evento la destrucción inmediata del material de guerra. La acción fue transmitida en vivo desde una zona montañosa, donde los explosivos fueron detonados por el Grupo Marte del Ejército. “Proceda con la destrucción”, expresó Petro, destacando que este gesto representa un paso firme hacia la pacificación del territorio.
Esta entrega de armas ocurre en el marco de un proceso de paz iniciado en septiembre de 2024 con esta disidencia, que se distanció oficialmente del ELN en marzo del mismo año. Según el Gobierno, este es el proceso más avanzado dentro de su política de Paz Total, e incluye trabajos de desminado humanitario, búsqueda de desaparecidos y acciones en salud, educación e infraestructura.
Royer Garzón, vocero del grupo armado, reafirmó el compromiso de los Comuneros del Sur con la paz, afirmando que “la lucha armada está caduca”. No obstante, la cúpula del ELN rechaza estas negociaciones, calificándolas de ilegítimas y tildando a su exmiembro, alias HH, como un infiltrado de la inteligencia estatal. Esta división ha provocado la congelación del diálogo oficial entre el Gobierno y el ELN, agravando las tensiones internas del grupo.
A pesar de las dificultades, el gobierno de Petro mantiene firme su intención de avanzar en acuerdos con los distintos actores armados del conflicto, a pesar de los fracasos en las negociaciones con otras organizaciones como el Clan del Golfo o algunas disidencias de las FARC.








