En octubre pasado, con bombos y platillos, se hicieron anuncios desde Barranquilla, sobre la reducción tarifaria de energía eléctrica para los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira, manejados por la empresa Air-e, que se encuentra intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos.
Fueron muchos los anuncios que se pudieron leer en titulares de prensa, en los noticieros de televisión, en redes sociales, y demás medios de información. Los usuarios se contagiaron con las noticias, pero después todo se desinfló como un globo atravesado por una espina.
Solo el desmonte de la Opción Tarifaria, desapareció; eso no correspondió a ninguna decisión especial, simplemente a los vencimientos de los términos que se establecieron a una ‘maroma’ jurídica que le crearon a las empresas operadoras del servicio en el Caribe, una bala de oxígeno para mitigar el impacto de la pandemia de Covid.
El tema de la reducción tarifaria en el Caribe, va y viene. Aparece y desaparece. Es como un imán que sirve para atraer la atención de los sufridos usuarios en tiempos difíciles.
La semana pasada, Edwin Palma, el nuevo Agente Interventor de Air-e, llegó a Santa Marta para lanzar el programa ‘A la Calle’, que según lo explicado, busca que la empresa atienda a los usuarios en sus hogares.
Allí, se habló nuevamente de reducción de tarifas, pero no se dijo cómo, cuándo, y cuánto sería el alivio para los suscriptores. Por el momento la empresa sigue con su plan de considerar a todos sus usuarios, especialmente a los que pagan puntualmente, como ‘ladrones’, cada vez que se baja el consumo. A diario los persigue, los acosa para revisarles sus sistemas de medidores. Eso lo hace cuando el suscriptor cumple cabalmente con los ahorros de energía, que como es lógico, debe redundar en un menor consumo.
Ahorrar se convierte en un problema para los usuarios, porque te acosan y te cambian los medidores, te investigan, y hasta te sancionan, porque son operadores y superintendentes de servicios públicos; tres personas distintas y un solo Dios verdadero.
Se ha venido planteando una reducción tarifaria basada en los programas de transición energética y avances del programa Colombia Solar. Ese tema fue tratado durante la jornada de trabajo del presidente Gustavo Petro con altos funcionarios y representantes del sector energético realizada en la Casa de Nariño, pero las conclusiones fueron las mismas.
El ministro de Minas, Andrés Camacho, ha dicho que “se han habilitado unos mecanismos de talleres y conversaciones con las generadoras para la aplicación de las resoluciones que transforman el mercado de la generación en el país”.
Pura fábula, pero en concreto no hay nada. Solo talleres, mesa de trabajo, reuniones, y nada más. Llevamos cinco meses desde aquel septiembre del 2024 cuando se prometió poner fin a las elevadas tarifas en el Caribe. Nada bueno ha ocurrido.