Colombia se prepara para la realización de las elecciones regionales previstas para el próximo 29 de octubre con el objetivo de elegir nuevos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles de las juntas administradoras locales para un periodo de cuatro años.
Estas elecciones están enmarcadas en medio de un gobierno de izquierda que trabaja para acceder al poder regional sin nada diferente a lo que ofrecen los partidos tradicionales y alternativos.
En el caso del departamento de La Guajira, los partidos no han definido sus candidatos como tampoco se siente el favoritismo de elecciones pasadas, lo que indica que será un proceso electoral bastante interesante, porque muy posiblemente la comunidad se muestre reacia a participar por esa desesperanza latente, porque los actuales mandatarios han quedado en deuda con la solución a problemas que se mantienen en el tiempo como la falta de agua potable, el desempleo, entre otros.
Una vez se definan los candidatos, especialmente a Gobernación y alcaldías, se requiere de ellos que redoblen los esfuerzos para que dediquen parte de su tiempo a compartir su programa de gobierno como un ejercicio ciudadano que sirva de fundamento a los electores para ejercer el derecho al voto de manera libre.
Los candidatos deben generar inicialmente confianza en la comunidad, esa que se ha perdido en los últimos gobiernos, producto de las obras inconclusas, denuncias por corrupción y crisis administrativa debido a suspensiones por temas disciplinarios, fiscales y electorales.
Cada uno de ellos debe compartir no solo los fundamentos de su programa de gobierno, sino el origen de los recursos para financiar sus campañas, pues se prevé que algunas podrían hacer uso de dineros del narcotráfico, una alerta que debe atenderse por parte de las autoridades competentes.
A solo cinco meses de las elecciones los ciudadanos tienen la posibilidad de ejercer ese derecho al voto, nuevamente en medio de la desesperanza, pero confiando en el grupo de candidatos que decidieron aspirar para ejercer con responsabilidad sus funciones en caso de resultar ganadores, y administrar con pulcritud los recursos públicos, siempre apuntando al bienestar de la comunidad.
