Una cosa es el trino del presidente Petro: “El programa de nutrición de la primera infancia para que sea eficaz debe pasar del concepto, muy neoliberal, de seguridad alimentaria, que se basa en importación de alimentos y grandes contratistas a la soberanía alimentaria del territorio donde vive la niñez”.
En la Olla Comunitaria en Magangué enfatizó que el Icbf hasta el día de hoy ha cometido el error de importar productos para hacer la bienestarina dejando atrás la compra de comida en los territorios para el hambre de los niños.
Otra cosa muy diferente es lo que resaltó el periódico El Tiempo con el titular “La historia de la bienestarina, que el presidente Petro quiere acabar”, donde solo habla de las bondades que este producto ha tenido en favor de la niñez vulnerable del país. Con entrevistas a expertos en nutrición se recalcan las funciones del suplemento alimenticio y la gran alternativa que representa para combatir la malnutrición, además de la versatilidad de las mezclas para recetas que pueden ser incluidas en los diferentes territorios, lo que facilita la aceptación de los usuarios.
José Alfredo Vargas, presentador de noticias Caracol, dijo sin sonrojarse que “Petro dejó claro que hoy es el último día que el Icbf compra bienestarina porque los alimentos de los niños se tienen que producir en el campo colombiano”. Su corresponsal en La Guajira amplió el titular, entrevistando a una madre paupérrima, beneficiaria, que lamentó que era lo único que le llegaba de ayuda del Gobierno y cómo era posible que se la fueran a quitar. Por su parte, Blu Radio tituló: “Indígenas wayuu lanzan críticas al anuncio del Gobierno de acabar con la bienestarina”.
Por su parte la Revista Semana tituló: “El presidente Gustavo Petro prohibió la compra de este alimento para los niños porque es importado”, aunque en el contenido del artículo no menciona la prohibición, sino al argumento de la sostenida tesis del presidente en cuanto a la soberanía alimentaria. Luego de esta cascada de desinformación, el excandidato a la presidencia ‘Fico’ Gutiérrez tuiteó: “Parece una inocentada para los niños más vulnerables de Colombia, que el presidente @petrogustavo prohíba la distribución de bienestarina para su alimentación. Muy grave. Será el responsable de más desnutrición”.
El presidente le contestó: “Hermano ‘Fico’, deje de decir mentiras así sea un día, Nadie va a prohibir la bienestarina, solo que se debe producir con alimentos colombianos. ¿Sabe por qué? Porque aumenta la riqueza nacional y se logra la soberanía alimentaria: el camino más eficaz para acabar la desnutrición”. Ya antes de esta respuesta, la matriz mediática se había difundido a través de los bodegueros y francotiradores antipetristas que difunden toda la basura que genera la prensa hegemónica viuda del poder por las redes sociales.
El uso de la gran prensa para desinformar está sustentado en la manipulación de las emociones, ¿Qué puede ser más conmovedor que una madre wayuú preocupada por el único alimento de su niño desnutrido? A esta difusión no le interesa la verdad; solo crear un ambiente de desacreditación sistemático que se introyecta en la mente de la mayoría de los colombianos que poco leen, generando reacciones predeterminadas. Lo que modifica las percepciones producto del primer estímulo que influye en la respuesta a estímulos posteriores en forma inconsciente y condicionan el comportamiento social o práctica política.
Sin duda, hay un equipo periodístico cazando cualquiera de los comentarios del presidente para filtrarlos, procesarlos y algunas veces descontextualizarlos, quedando no lo que dijo, sino lo que dicen que dijo como matriz mediática. En consecuencia, la máxima preocupación manifiesta del gobierno para eliminar el hambre de los colombianos que pretenden convertirla en la incertidumbre de que es responsable de mayor hambre y desnutrición. La posición del Colegio Médico de La Guajira cerró definitivamente el caso de la bienestarina al coincidir con las directrices del presidente en cuanto a la capacidad de producirla con insumos del territorio.








