Pueblos ricos en cultura, historia y grandes tradiciones, esos son nuestros municipios del sur de La Guajira. Tenemos el común denominador de tener con nosotros una historia muy grande, que late más fuerte que nunca y que no solo Colombia, sino el mundo, merece conocer a profundidad. Esa historia recoge tradiciones, leyendas, costumbres y legados.
Nuestra historia, la de nuestros pueblos, tiene un potencial turístico, cultural y gastronómico que debe ser plenamente aprovechado, primero para seguirlo fortaleciendo desde sus bases, respetando su naturaleza y, por supuesto, para explotarlo estratégicamente; por eso es fundamental proyectarlo como un sistema de desarrollo sostenible para nuestra región, integrando y conectando bajo ese denominador común a los municipios de la parte baja del Departamento. Que no solo nos visiten temporalmente cuando tengamos festividades, sino que lo hagan durante todo el año.
Son muchas las herramientas y cualidades que tenemos para capitalizar esta ruta de integración permanente a nuestro territorio, como lo hacen otras regiones y culturas del mundo. Primeramente, nuestra música vallenata, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; el vallenato es más que un género solamente, es nuestra esencia, nuestro lenguaje y nuestro mayor orgullo. Pero en ese trayecto cultural le agregamos nuestra rica gastronomía, las diversas comidas típicas y únicas que ofrece nuestra región; además de eso, en todos los municipios existen espacios culturales y de memoria, como son monumentos, museos, casas de cultura municipales, que guardan y expresan toda nuestra historia e identidad; así mismo tenemos los artistas más grandes, gestores culturales, escuelas de formación musical y de danzas que complementarían este corredor vallenato. Por supuesto, es necesaria la voluntad institucional y administrativa de nuestras autoridades locales para trabajar en conjunto a través de políticas públicas que estratégicamente potencien nuestra cultura y que esta se vea reflejada en prosperidad para nuestra región.
Desde La Jagua del Pilar y su corregimiento El Plan, donde existe historia pura de nuestro folclor; Urumita con sus flores y calagualas, su río Marquesote, tierra de grandes artistas como Silvestre Dangond; Villanueva, la Cuna de Acordeones e indudablemente, de las más grandes dinastías que le han aportado al vallenato; El Molino con sus tradicionales fiestas religiosas, grandes cantantes y lindos paisajes; San Juan del César, el terruño de los compositores más importantes y el encanto de sus corregimientos; Distracción con sus hermosos paisajes, exaltando su atractivo turístico, se extiende por Fonseca tierra de cantores y de grandes eventos, la linda tierra amable con sus tradiciones religiosas y culturales, su rica gastronomía y su identidad minera, hasta llegar a la tierra de Leandro Díaz, Hatonuevo. Majestuoso y vibrante.
Hace unos días, en la Semana Santa, confirmamos que somos un destino completo. Muchos municipios se lucieron con diversas actividades; además, familias emprendedoras encontraron una oportunidad para generar ingresos con ventas de dulces y comidas típicas.
Este corredor cultural y vallenato permitiría dinamizar la economía y con ello, se convierte también en un gran generador de empleo, se beneficiarían restaurantes, hoteles, músicos y talentos locales, gestores culturales y en ese sentido, jugaría un papel significativo, la creación de agencias de turismo, incluso cualquier persona podría generar ingresos con sus casas y fincas promocionándolas por días a través de plataformas como ‘Airbnb’, por eso el impacto socioeconómico de este corredor sería muy positivo, golpearía directamente a problemas como el desempleo y la falta de oportunidades.
Nuestro folclor sigue cruzando fronteras, entonces ahora corresponde convertir ese éxito en bienestar colectivo.








