Jesucristo se encuentra con una mujer acusada de adulterio, y los fariseos intentan apedrearla. Jesús, en lugar de condenarla, les dice a los acusadores que «el que esté sin pecado, que tire la primera piedra». Esto significa que, si alguno de ellos realmente no ha pecado, puede arrojar la piedra. Llevándolo al escenario que hoy vivimos, todos tenemos una cuota de responsabilidad.
La polarización política en Colombia se manifiesta todos los días en una profunda división ideológica entre partidos políticos, con consecuencias en la estabilidad democrática, la cohesión social y la capacidad de construir consensos, polarización profundizada por la forma de actuar y del no gobernar del presidente electo y con respuestas fuertes de la oposición que no ayuda y sumamos la falta de confianza en las instituciones democráticas, junto con la percepción de corrupción, que crece pavorosamente.
No podemos tampoco desconocer, que los partidos políticos incluyendo una parte de los partidos de Gobierno que tienden a extremar sus posiciones, generando una percepción de enemigos irreconciliables; hay que reconocer además la práctica malsana de la manipulación política para polarizar a la opinión alejándonos de consensos necesarios.
Los medios de comunicación que juegan un papel fundamental como catalizador de ciertas situaciones y emociones, pero que, en algunos casos unidos a la dinámica de las redes sociales, a menudo, amplifican la polarización al generar debates acalorados y emitir información sesgada.
Sin arrancar en firme las campañas electorales que se avecinan, falta de liderazgo y consenso entre los partidos políticos en todas sus vertientes, dificulta la búsqueda de soluciones a los problemas del país, este comportamiento, afecta la estabilidad democrática al debilitar la confianza en las instituciones y al dificultar el diálogo entre los diferentes actores políticos.
Nos hemos descuidado tanto, que olvidamos promover una educación política que fomente la reflexión crítica y la tolerancia hacia las diferentes opiniones, que nos eduquemos y aprendamos a debatir en el marco de las diferencias. El ataque contra el senador y precandidato, independientemente del partido al que pertenece, Miguel Uribe Turbay cuyo pronóstico es reservado y de máxima gravedad, nos lleva a revivir la pesadilla y nos recuerda los asesinatos de cinco candidatos presidenciales en los 80 y 90, episodio reprochable y que nunca debió haber ocurrido.
Este atentado revive uno de los capítulos más oscuros de la historia colombiana y que todos tenemos la responsabilidad de utilizar un lenguaje respetuoso, es necesario fortalecer las instituciones democráticas, garantizar el respeto por los derechos humanos y combatir la corrupción, es también obligatorio e importante trabajar en la reconciliación social, para superar el legado del conflicto armado y construir una sociedad más justa e inclusiva que se respeten los derechos más esenciales; Los medios de comunicación deben asumir un rol responsable en la difusión de la información, como lo vienen haciendo en este reprochable suceso, evitando que la polarización crezca y ayudar a que se fomente un debate más constructivo.
Frente a los debates que se avecina tanto en nuestra Guajira como en la región y el país, es obligatorio trabajar en la reconciliación social, para superar el legado del conflicto armado y construir una sociedad más justa e inclusiva; hoy los 32 partidos políticos y las 16 asociaciones tienen la obligación de apuntarle a la reconciliación nacional que es un proceso complejo que implica la reconstrucción de la confianza, la justicia y la verdad, así como la reparación de los daños causados por el lenguaje utilizado. Se trata de un camino que requiere la participación de todos los actores, desde la sociedad civil y el Gobierno; Dios nos ilumine a todos.








