San Juan del Cesar se parece mucho a Macondo. Es un territorio donde la realidad y la magia parecen caminar tomadas de la mano; un pueblo en el que los versos nacen en los patios, las melodías recorren las calles y las historias se convierten en canciones antes de que el tiempo consiga borrarlas. Este municipio del sur de La Guajira se ha consolidado como uno de los grandes referentes del universo musical vallenato. No es para menos: es tierra de compositores, poetas, cantantes, acordeoneros, verseadores y autores que han llenado de orgullo al Caribe colombiano.
San Juan del Cesar parece haber sido bendecido con una fuente inagotable de creatividad, de la cual han brotado hombres y mujeres capaces de transformar el amor, la nostalgia, el paisaje y las vivencias cotidianas en obras musicales. Uno de esos hijos ilustres es Roberto Calderón Cujia, nacido el 26 de mayo de 1956 en el hogar conformado por Gonzalo “Chalo” Calderón Mendoza, músico de tradición, y Anita Cujia. Roberto creció junto a sus hermanos ‘Beto’, Efrén y Amílcar, integrantes de una familia en la que componer no constituye solamente un oficio, sino una manera de sentir, contar y celebrar la vida. Calderón es considerado uno de los grandes referentes de la composición vallenata. Sus canciones han sido interpretadas por figuras como Diomedes Díaz, Jorge Oñate, los Hermanos Zuleta, ‘Beto’ Zabaleta, Silvio Brito, Juan Piña, Iván Villazón, ‘Churo’ Díaz, Silvestre Dangond, Miguel Herrera, Elías Rosado, Adaníes Díaz y Los Diablitos, entre muchos otros artistas. Sin embargo, su aporte al folclor no se limita a las canciones que ha entregado.
Roberto Calderón es un hombre profundamente ligado a su familia, a sus vecinos, a la música vallenata y a su pueblo. Durante años manifestó que tenía una deuda de gratitud con San Juan del Cesar y con el folclor que le permitió convertir sus sentimientos en versos. Esa deuda no podía pagarse con dinero ni con homenajes personales. Debía saldarse mediante una obra capaz de preservar la memoria colectiva y garantizar que las nuevas generaciones conocieran las raíces de la música que hoy identifica a toda una región. De aquella reflexión nació la idea de crear un museo musical. Después de pensar y madurar el proyecto, Roberto Calderón convirtió su gratitud en una iniciativa cultural: el Museo y Escuela de Compositores Roberto Calderón, inaugurado el 4 de marzo de 2023 en San Juan del Cesar. La apertura del museo reunió a autoridades culturales, compositores, acordeoneros, verseadores, juglares, representantes de Sayco, de la Fundación Francisco El Hombre, de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y de la Fundación Festival Nacional de Compositores, así como a habitantes de la comunidad. Más que la inauguración de un recinto, aquel acontecimiento representó la apertura de una casa destinada a proteger la memoria musical de un territorio. Este museo no debe entenderse simplemente como un lugar donde se guardan objetos antiguos. Su misión es preservar, valorar y divulgar la historia, la identidad y el legado artístico del vallenato mediante la conservación de instrumentos, fotografías, documentos, composiciones, vestuarios, grabaciones y testimonios de sus protagonistas. También está llamado a reconocer la vida y la obra de compositores, cantantes, acordeoneros, cajeros, guacharaqueros y juglares que han contribuido al engrandecimiento del género. Allí, cada objeto puede contar una historia; cada fotografía puede devolverle un rostro a una canción, y cada manuscrito puede revelar el instante en que una experiencia se convirtió en poesía.
La escuela de compositores complementa este propósito al abrir espacios para talleres, exposiciones, conversatorios, investigaciones y procesos de formación. La iniciativa puede estimular nuevos talentos en el acordeón, la caja, la guacharaca, el canto y, especialmente, la composición. Su importancia también se proyecta hacia el turismo cultural y el desarrollo económico de San Juan del Cesar. Un museo bien fortalecido puede atraer visitantes, investigadores, estudiantes y amantes del vallenato, al tiempo que genera oportunidades para músicos, artesanos, comerciantes, gestores culturales y emprendedores de la región. San Juan del Cesar no podía quedarse atrás. Fonseca cuenta con el museo dedicado a Luis Enrique Martínez; Valledupar alberga el Museo del Acordeón, y La Junta conserva la memoria de Diomedes Díaz en el Museo Carrizal. Ahora, San Juan del Cesar tiene en el Museo y Escuela de Compositores Roberto Calderón un espacio para mostrarle al país la grandeza de su patrimonio musical.
En San Juan del Cesar no resulta extraño encontrarse con una parranda en el barrio El Prado y escuchar a los hermanos Calderón Cujia interpretar sus propias composiciones. Tampoco sorprende llegar a La Junta y hallar a maestros como Marciano Martínez, José Félix Ariza y Leonardi Vega compartiendo sus repertorios. En el barrio Norte, Aurelio Núñez, Heriberto Bermúdez y José Amiro Bermúdez pueden recordar, con sus interpretaciones, la riqueza de los cuatro aires tradicionales del vallenato. En El Tablazo, Deimer y Juan Pablo Marín mantienen vivo el legado de su padre, el inolvidable compositor Hernando Marín. Aquí la música no es una pieza de exhibición: es una presencia cotidiana. Se encuentra en las reuniones familiares, en las esquinas, en las serenatas, en las parrandas y en la memoria de los mayores. En San Juan del Cesar, el vallenato se conversa, se escribe, se interpreta y se hereda.








