Debo iniciar diciendo que está vez siento mucho temor que mis palabras sean mal entendidas o que sean sacadas de contexto. No tengo nada en contra de la juventud actual, de hecho, 5 de mis 7 hijos están en el rango que define a los llamados jóvenes, entre los 14 y los 28 años.
He visto el afán del actual gobierno y de muchos dirigentes políticos, en querer complacer en todo a la llamada juventud. Se empeñan en hacerles creer que todo se les puede facilitar a punta de plumazos y leyes “exprés”. Los muchachos hoy exigen oportunidades, eso no es malo, pero ojalá esa petición y el afán por calmarlos, no nos esté llevando a formar a unas personas que terminen creyendo que si no se les llama para darles oportunidades, la culpa es del Estado o de sus gobernantes. No se puede dejar de enseñarles que las oportunidades también hay que buscarlas, que nadie se va a apartar para darle oportunidad a otro. No pueden llegar a la madurez creyendo que alguien debe encargarse de proveerles una oportunidad.
La vida real es una lucha constante, es una feroz pelea donde se imponen, como en la naturaleza misma, los más fuertes. Ni el desarrollo de la Nación, ni el gobierno más audaz, ni mil leyes, podrán evitar la competencia laboral, la búsqueda de la supervivencia, esas en las que los más preparados académica y mentalmente, terminarán imponiéndose por encima del resto. Es mucha la gente que chilla porque no tiene oportunidades, pero de esos mismos, son muchos los que no tienen la mejor actitud frente a los retos que plantea la vida diaria. Claro que el Estado debe procurar mejorar las condiciones de todos, esa es su esencia, su razón de ser, pero de ahí a pensar que solo por ser joven y haber culminado sus estudios, ya lo demás debe llegar por añadidura, es una tremenda equivocación.
Quizá suena cruel, como cruel es la vida, pero siempre van a tener mayor ventaja quienes salen a buscar las oportunidades, que quienes esperan sentados a que alguien llegue con una mochila llena de oportunidades. ¡No debería ser una competencia, pero lo es! Los grandes empresarios y la gente exitosa del mundo, siempre van a querer tener en sus equipos, a los mejores en todos los aspectos y los mejores son los que tempranamente aprenden que se debe ir a por ellas y no esperar a que ellas vengan a la casa.
Muchos jóvenes van a la universidad pensando que al graduarse, conseguirán un buen empleo, pocos se gradúan siendo conscientes que ellos mismos podrían generar sus oportunidades, ser sus propios jefes. Lo ideal sería que a la par que se mejoran tantas cosas en el país, igual se les vaya enseñando a jóvenes, que pueden protestar durante siglos, pero que si no se mentalizan y se preparan para enfrentarse a un mundo indolente y despiadado, donde todos o casi todos, saben que todo se reduce a una lucha por la supervivencia y en ese contexto, se imponen los mejores.







