La encrucijada de cumplir al pie de la letra lo prometido en campaña no es exclusiva de Petro, ya que sus antecesores también han quedado mal parados para poder cristalizar sus promesas proselitistas.
El presidente Gustavo Petro consciente de ello, muy temprano ha dicho que su mayor temor es “no cumplir con la esperanza de miles de colombianos”, fue así como aprovechó su viaje a Europa para enunciarlo por primera vez y no desaprovecha escenarios ni oportunidad para repetirlo.
Una de su más vitoreada promesa y que aglutinó alrededor de su campaña a los estudiantes del país, que se la jugaron a fondo con él, fue la condonación de los créditos del Icetex, para los 880.000 estudiantes.
En donde un 45% de ellos se encuentran embargados y reportados, lo que de paso les impide acceder a créditos ordinarios a quienes masivamente votaron por el candidato que les aseguraba que esto se cumpliría y que aún conservan la esperanza, que es lo último que se pierde.
Las noticias conocidas hasta ahora han sido desalentadoras, Mauricio Toro, el presidente del Icetex ha sido categórico en afirmar que ello no se podrá cumplir, ya que dicha condonación asciende a la suma de 9 billones de pesos, o sea, casi el valor de media reforma tributaria.
Tampoco se cumpliría la promesa de crear 500 mil nuevos cupos en las universidades públicas del país, que, aunque lo contempla como meta el Plan Nacional de Desarrollo recientemente aprobado, ya los rectores de las universidades públicas han notificado que sólo podrán atender un 25% de los cupos aprobados, lo que llevaría a que el restante tenga que ir a buscar espacios en las universidades privadas y por ende a endeudarse con el Icetex.
Petro también a los pocos días de su posesión le solicitó a los gobernadores y alcaldes disponer de lotes debidamente legalizados para la construcción de nuevas universidades en la era del conocimiento y solo se ha amagado con la universidad del Catatumbo, la que no ha iniciado su construcción y en donde el presidente señaló en referencia a su interés de potenciar IES en regiones de conflicto. “Quizás una universidad haga por la paz más que la firma de 10 acuerdos de paz juntos”.
Y en ello coincidimos los colombianos.
Una preocupación adicional del estudiantado es la promesa de la reforma a la Ley 30, la que ha quedado rezagada en la agenda legislativa que el gobierno ha priorizado ante el Congreso.
Acá cabe preguntar ¿Si Petro sabía esto, por qué en campaña juraba y perjuraba que lo haría? , ¿indujo con engaños al elector para que lo apoyaran?
En muchas ocasiones en los debates de campaña presidencial sus competidores le refutaban que los números no le alcanzaban para eso; Petro con la autosuficiencia que lo ha caracterizado hacía insinuaciones de que a sus contendores les faltaba inteligencia para esos cometidos, esa qué hoy le piden a él millones de familia asfixiadas por estos créditos impagables, y el no acceso a la educación superior; Petro trata de congraciarse con bajarles un porcentaje de un pírrico 5% de las tasas de intereses y solo a quienes estén al día.
Como si quienes se colgaron en dichos créditos no fue a causa de los altos intereses en donde inclusive se ha llegado a la capitalización de los mismos y una tasa de usura solo equiparables a los gota a gota.
Pero además, la mayoría de las moras generadas con los créditos del Icetex no se ocasionan en los años de estudios de los futuros profesionales, estas se generan cuando ya han terminado sus carreras, y ello es debido a la no consecución de un empleo formal, cuya mayor culpa es del Estado por las escasas oportunidades laborales.
Un gran número de profesionales encartados con los créditos del Icetex han migrado a otros países y desde allá tratan de sanear sus deudas y sacar a sus codeudores de la fosa voraz de estos despiadados créditos.
Tiene Petro el deber moral y la obligación legal de cumplir su palabra de campaña, no es posible que para quienes empuñan las armas, trafican y asesinan a inocentes haya amnistías, perdón y recursos para su reintegro a la vida civil, pero para quienes optaron por abrazar el lápiz y el cuaderno, solo haya olvido, menosprecio y promesas incumplidas.
Los recursos deben aparecer para generar paz y tranquilidad en estas preocupadas familias, que en ocasiones han tenido que soportar casos de suicidios en donde es posible hayan contribuido los acosos de las casas de recuperación de cartera a las que el Icetex les ha entregado dichas obligaciones.
Es momento de que saque su inventiva para apropiar los recursos que esta causa amerita; él ha dicho con razón, que los programas sociales no se cumplen en su mayoría porque los presupuestos no alcanzan, ya que se los llevan los corruptos y él no lo es; entonces presidente Petro, quitémosle a la corrupción los $ 9 billones de pesos que se necesitan para cumplir esta, su promesa.
Arrebatémoslo de los $ 50 billones que según algunos estudios económicos se van anualmente en el país por la cañería de la corrupción, pero cúmplale a los estudiantes.
El Icetex por desidia, trámites burocráticos y además por los intereses particulares de algunos funcionarios con las empresas de casas de cobro, ha omitido condonarle la deuda en todo el país a 57. 0000 estudiantes, cuyos créditos tienen dicha modalidad y en otros casos se han dado en algunos departamentos y municipios, las facultades a los gobernadores y alcaldes por parte de las asambleas y los concejos para volverlos condonables y las directivas del Icetex han sido renuentes a darle cumplimiento a estos actos administrativos con meros pretextos.
Soy testigo de excepción porque en el año 2012 tramitamos en la Asamblea de La Guajira la ordenanza de condonación del 100 % de los intereses y del 50 % del capital a los créditos otorgados por los fondos que constituyó el departamento de La Guajira con recursos de regalías y hasta el día de hoy el Icetex no ha querido darle cumplimiento para que más de 600 familias guajiras despierten de tan horrible pesadilla.
¡Es momento de cumplir!








