El vicecontralor general de la República Carlos Mario Zuluaga Pardo, le presentó a la sociedad del Caribe colombiano, su libro ‘Panorama del control fiscal a partir de la reforma constitucional de 2019’, una obra que la deben tener a la mano, leer y aplicar los funcionarios públicos que directamente manejan recursos del Estado, pero me ha llamado la atención y así ha sido mi interpretación, que el ‘Control fiscal’ no es solamente para quienes manejan recursos y bienes del Estado, sino que también es aplicable para las empresas privadas cuyos socios se amparan en la persona jurídica, tratando de esconder su responsabilidad, sus derechos y obligaciones.
Me llamó la atención cuando el vicecontralor tocó tangencialmente el tema y al recibir el libro me sumergí en la sección ‘…El levantamiento del velo corporativo’, en donde interpreto que la persona jurídica de las sociedades está diseñada para facilitar la actividad económica y limitar riesgos, que puede ser utilizada de manera indebida para ocultar responsabilidades, defraudar a terceros o afectar el interés público, llamando la atención que en ese delicado equilibrio entre protección a la empresa y protección a la sociedad, se mueve hoy el debate jurídico.
Las lecturas son de interpretación y cuando se tiene la formación académica en una profesión, lógico se puede dilucidar de una manera completamente diferente a quienes seguramente los contadores tienen una visión distinta a la mía, sabiendo que el libro del vicecontralor está redactado para mirarlo con la lupa de lo público, pero como yo manejo empresa privada, lo aplico con el espectro privado, por eso acepto la sonrisa que usted acaba de hacer.
En el llamado ‘Levantamiento del velo corporativo’ que literalmente separa la responsabilidad de la persona jurídica de sus socios, encontramos una muralla jurídica que se usa como escudo para la ilegalidad o el abuso del derecho y los entes de control tienen las herramientas para atravesarla. En este capítulo del libro ‘Panorama del control fiscal’ el vicecontralor explica que levantar el velo no es castigar el éxito empresarial ni sospechar automáticamente de toda sociedad, es una respuesta frente a situaciones en las que la persona jurídica se transforma en instrumento para perjudicar a terceros o al Estado. “En ese sentido, la excepcionalidad no es debilidad: es una garantía de que la medida se aplicará solo cuando resulte estrictamente necesaria”, así se lee.
Muy aparte de lo que se haya dicho de los riesgos que también le asisten a los contratistas privados que desde la persona jurídica fomentan la corrupción, el vicecontralor ha dicho que desde que se ha puesto el casco blanco visitando a las regiones tras las denuncias que han recibido y desde esa actividad del control, se han podido recuperar importantes obras inconclusas y recursos desviados por los funcionarios públicos, protegiendo el patrimonio estatal que permita prevenir actos de corrupción, especialmente porque la Ley ha fortalecido estas herramientas, otorgando facultades a los fiscalizadores para enfrentar esquemas societarios utilizados desde lo privado, para desviar recursos públicos.
Hoy me atrevo a recomendar el libro ‘Panorama del control fiscal’, porque no está escrito solamente para ejercer el control posterior, está redactado para que los funcionarios ejerzan el control preventivo, con la advertencia que cuando las autoridades decreten el levantamiento del velo sin control riguroso, se asoman a la puerta las arbitrariedades de quienes ejercen el control que afecta la confianza empresarial y genera inseguridad en la inversión.
En mi opinión, y no soy contadora ni ejerzo control fiscal, el levantamiento del velo corporativo es una herramienta necesaria, pero peligrosa si se banaliza. Su fuerza radica precisamente en su carácter excepcional. Convertirlo en mecanismo frecuente sería erosionar la confianza en la figura societaria y enviar señales de incertidumbre al entorno económico. Pero renunciar a él sería permitir que la forma jurídica encubra injusticias.
“Cuando el levantamiento del velo se usa con rigor probatorio, respeto por el debido proceso y auténtica necesidad, se convierte en un instrumento de justicia. Cuando se usa con ligereza, se transforma en fuente de inseguridad”, pero le sumo a lo descrito en la obra: “la madurez de un sistema jurídico se mide en su capacidad de sancionar el abuso sin castigar la legalidad. Y en ese camino, el velo corporativo no debe ser ni un blindaje para la ilegalidad ni un papel fácil de rasgar, sino una protección legítima que solo cede ante la prueba clara del fraude”, dice el libro ‘Panorama del control fiscal’.







