Cuando en el mes de diciembre de 2003 se dio al servicio el parque eólico Jepírachi, ubicado en jurisdicción de Uribia y considerado en su momento como el proyecto pionero de la energía eólica en Colombia, nos generó grandes esperanzas.
Predominaba el factor confusión con variables positivas, pero además, prevaleció en su momento toda una expectativa laboral, incluido el incremento del turismo en la zona. Hoy a 20 años del proyecto cuando se anuncia por parte de sus dueños el inicio de su desmantelamiento debido a la obsolescencia de los equipos, el intelecto me remite a la expresión literaria del ‘Don quijote de la mancha’ de Miguel de Cervantes Saavedra, que en su ingeniosa descripción de luchar en contra de los molinos nos dejó una frase llena de sabiduría: “Pelear contra enemigos imaginarios”.
Hoy podemos decir como don quijote, que los molinos de viento o generadores de energía nos crearon todo tipo de alucinación, especialmente a las comunidades aledañas que guardaban celosamente las esperanzas de que los ‘gigantes’ con brazos largos que son las aspas, con constante y ensordecedor ruido, nos iba a generar empleo y mejorar las condiciones de vida de los vecinos de la zona. Nada de eso lo vimos, ya que los aerogeneradores que por 20 años sometieron los vientos alisios que soplan casi todo el año en esta zona de la península en energía eléctrica, y que esa energía eléctrica generó desarrollo y unos ingresos para sus operadores, creemos que nada les han entregado a los dueños ancestrales del territorio o por lo menos desconocemos si hubo una inversión social. En la eventualidad en que hicieron su inversión no la vimos y si no la publicitaron la desconocemos.
¿Qué hizo EPM con los ingresos recibidos con base al cumplimiento del decreto 1276 del 31 de julio de 2023? Se refiere al valor denominado ‘Aporte Departamento de La Guajira’ cuyo pago lo recibió EPM para los usuarios de estratos 4, 5 y 6 y para los usuarios comerciales e industriales. Tampoco sabemos a dónde llegó ese recaudo nacional.
‘Lo que Jepírachi se llevó’ es una expresión de nuestro sentir dedicada a los dueños ancentrales del territorio y a sus vecinos que les corresponde ‘llorar sobre la leche derramada’, especialmente porque la generación de energía facturada por EPM le entregó transferencias a otros departamentos sin que se conozca cuáles fueron los ingresos al municipio de Uribia y a las arcas del Departamento. Fue un proyecto piloto experimental para la investigación y el conocimiento de la tecnología eólica de la cual poco se conoce porque el operador del proyecto todo lo manejaba desde Medellín y luego ilusionaron a los indígenas para que heredaran la chatarra del parque Jepírachi que no era más que un hueso disfrazado de pulpa. Todos estos anuncios de EPM para los indígenas de la zona se convirtieron en una alucinación quijotesca.