Al final del cuento Un día de estos de Gabo, el alcalde del pueblo le dice al dentista que le envíe la cuenta por sus servicios prestados; éste pregunta:
¿A usted o al municipio?; la respuesta del alcalde fue espontánea: ¡Es la misma vaina! Como en casi todas las obras del Nobel, el universo narrativo, los personajes y acontecimientos parecen calcados de La Guajira, proyectados a través del tiempo.
Ese cuento escrito en 1962 encaja perfectamente con la frase pronunciada por el presidente Petro recientemente en Media Luna, refiriéndose a los gobernantes que elegimos como ladrones empoderados.
Los mismos que manejan el erario como plata de bolsillo, no cumplen con las inversiones para dar derechos a las gentes y resolver necesidades básicas, sino gastos en beneficios personales. Tal es el caso reciente de las piscinas olímpicas y los polideportivos, historia que se repite. Muy parecido a la famosa Villa Olímpica de Riohacha en época de “Primero la Comunidad”, donde se despilfarraron hace más de veinte años el equivalente al millón de euros o el Proyecto del Dengue de más de tres millones de euros, en el trágico gobierno “Hagámoslo Juntos”. La lista es interminable.
Lo departamental es duplicado a nivel municipal o distrital, en muchos casos en complicidad. Riohacha ha sido prácticamente destruida por “ladrones empoderados”; la falta de agua potable en los hogares y las residuales en las calles y el océano, es la mayor evidencia del descalabro producto del enriquecimiento ilícito de estos personajes depredadores. El colmo lo representó haberse robado la plata de la comida de los niños hambrientos. Hoy la capital guajira representa el revés de la nación, una de las peores en todo a nivel latinoamericano, como si fuese una meta de los que llegan a su alcaldía.
La Contraloría General de la Nación, Transparencia por Colombia y Fedesarrollo, han estimado que los ladrones se apropian entre 50 y 80 billones de pesos al año en Colombia; o sea, entre el 15 y el 20% del presupuesto nacional. A veces se discute si La Guajira es o no la más corrupta; mal de muchos consuelos de tontos. Entre 2016 y 2020 se dieron 37 hechos de corrupción en el departamento, según el Monitor Ciudadano de la Corrupción.
El 30% de esos casos afectaron directamente a niñas, niños y adolescentes. La Guajira ha tenido 14 gobernadores en los últimos diez años y Riohacha 10 alcaldes en los últimos 7 años. Algunos destituidos por casos de corrupción.
El hecho que haya más de 64 expedientes con denuncias de corrupción engavetados en la Fiscalía Seccional de Riohacha por más de 10 años es muestra de la complicidad de los órganos de control; además, solo el 4% de delitos de ese tipo en el país terminan en fallos condenatorios o absolutorios. Entre 2013 y 2015 la Contraloría detectó pérdidas por casi $17.000 millones en el Programa de Alimentación Escolar y en los paquetes nutricionales de niños de cero a cinco años.
El gobernador del momento, José María Ballesteros, es juzgado por estos hechos, además de la pena que ya tiene por el programa del dengue. En 2015 se desviaron cerca de $2.000 millones en contratos para la atención de 27.000 niños, niñas y madres gestantes. Por estos hechos se encuentran imputados 14 funcionarios. En 2016 el entonces alcalde y la secretaria de Educación de Riohacha fueron destituidos e inhabilitados por irregularidades en la contratación del Programa de Alimentación Escolar.
A los guajiros, y especialmente a los riohacheros, nos acosan sentimientos de decepción, indignación y sobre todo, culpa por darle el poder a quienes no tienen la talla ética para el manejo escrupuloso del erario. Lo que termina en atraso, subdesarrollo y las lamentables muertes de infantes. Los planes proyectados indican que para el departamento de La Guajira habría 18 billones de pesos asignados para los próximos años, son recursos inflexibles para salud, educación, agua potable, saneamiento básico, entre otros. ¿Serán administrados por ladrones?








