Hace poco analizaba en este mismo espacio la estrategia de comunicación de un grupo político, y me hice una pregunta que todavía me da vueltas en la cabeza, ¿por qué cuando hablamos de La Guajira en los espacios públicos, la narrativa suele estar escrita desde afuera o centrada en los problemas, sin mostrar realmente nuestro potencial?
Como guajiro, oriundo de Camarones, con formación en mercadeo estratégico, creo que ya es hora de decirlo sin rodeos: necesitamos un marketing territorial que hable de nosotros, por nosotros. Porque si de La Guajira se habla… pero se habla a medias. Se habla de la crisis, de la corrupción política, de los escándalos, de los indicadores negativos. Se hacen documentales, reportajes y especiales mostrando lo malo, lo difícil, lo que no funciona.
Y eso es una parte de la realidad. Pero no es toda la realidad. Primo aquí también pasan cosas buenas, también hay potencial, también hay futuro. Pero eso casi no se muestra. Y cuando se muestra, es superficial, sin profundidad, sin estrategia. Ahí es donde estamos fallando como territorio. Porque lo que no se comunica bien, simplemente no existe en la mente de la gente.
Hoy estamos a puertas de una temporada como Semana Santa, donde miles de turistas comienzan a mirar hacia La Guajira como destino. Y la pregunta es clave:
¿Qué estamos mostrando? Porque La Guajira tiene con qué. Tiene las playas de Camarones, el Cabo de la Vela, Riohacha, Dibulla, todo el sur del Departamento. Tiene rutas que cuentan historia y cultura: la ruta Francisco El Hombre, la ruta del dulce, el corredor minero y agroindustrial, los corregimientos que guardan tradiciones vivas.
Tiene identidad. Tiene cultura. Tiene historia. Aquí nació el vallenato. Aquí se viven festivales auténticos que no son montaje, que son expresión real de lo que somos: el Festival de la Cultura wayuú, el Festival Francisco El Hombre y muchas otras manifestaciones que muestran la riqueza de este territorio. Pero eso no se posiciona como debería.
No existe una marca departamental fuerte que diga: “esto es La Guajira”, o las que existen se puedan potencializar e institucionalizar No hay una estrategia clara que conecte todo ese potencial y lo proyecte a nivel nacional e internacional. Y mientras eso no exista, vamos a seguir dependiendo de cómo nos quieran mostrar desde afuera.
Incluso, esa percepción termina afectando otras dinámicas del Departamento, como las oportunidades para el talento local, donde muchos jóvenes preparados siguen esperando espacios reales para aportar al desarrollo de su propia tierra.
Por eso, cuando hablamos de marketing territorial, no estamos hablando de publicidad bonita. Estamos hablando de estrategia, de identidad y de visión de futuro.
Se trata de contar La Guajira completa. Con sus dificultades, sí. Pero también con su potencial, con su riqueza y con su gente.
Se trata de que las instituciones dejen de trabajar cada una por su lado y comiencen a unificar esfuerzos. Gobierno, empresa privada, universidad y comunidades tienen que sentarse a construir una narrativa común.
Una narrativa que no niegue la realidad, pero que tampoco la reduzca. Porque ya está bueno de que vengan de afuera a decirnos quiénes somos.







