El pasado 19 de junio, la mayoría de los colombianos elegimos a Gustavo Petro y a Francia Márquez, como presidente y vicepresidente de Colombia por el periodo constitucional del 7 de agosto del 2022 al 7 de agosto del 2026 esto quiere decir que hasta las tres de la tarde del 7 de agosto, el presidente actual es Iván Duque Márquez.
He decidido escribir este artículo, teniendo en cuenta que desde la elección de Gustavo Petro y Francia Márquez muchos de mis amigos y conocidos y algunos escritores que votaron la vez pasada por Federico Gutiérrez la primera vez y después por Rodolfo Hernández, han decidido prestarle atención a unos antiguos hombres y mujeres que creen que si le va mal a Colombia, ellos como que les va a ir muy bien. Estoy convencido de que si le va mal a Petro le irá mal a todos los colombianos.
Para comenzar, le están prestando mucha atención al valor del dólar, como dicen los expertos en economía, ojalá en el periodo de Juan Manuel Santos y el de Iván Duque le hubiesen prestado mucha atención al valor real del dólar.
El diario La República publicó la siguiente información: “El actual mandatario de Colombia, Iván Duque Márquez, recibió el dólar a $2.898,86 el 7 de agosto de 2018 y actualmente cotiza a $4.129,87, lo que significa una devaluación de 42,4% o $1.231”. Para todos los expertos en economía internacional que han salido en Colombia y en La Guajira, sobre el cambio del dólar, el presidente de Colombia sigue siendo Iván Márquez.
Pretende también semejarnos a Venezuela, en cuanto a la situación económica que les espera a los colombianos en los próximo cuatros años. Se les olvida, que como lo dijo Gustavo Petro, la situación de Colombia no es que sea tan buena como en Venezuela, sin tener en cuenta que cuando llegó Hugo Chávez al poder en Venezuela, el barril del petróleo estaba a 124, dólares, hoy el precio del petróleo venezolano (mezcla Merey, la referencia venezolana dentro de la cesta Opep) promedió $88,07 por barril en mayo de 2022; ó sea que mientras que el barril del petróleo sea controlado por los Estados Unidos, es muy difícil que Venezuela pueda mejorar su situación económica, sin tener en cuenta que los grandes millonarios de Venezuela viven en Miami.
Por último, dicen los antiguos ‘uribistas’ (Álvaro Uribe), que la reunión donde Gustavo Petro le planteó la propuesta de un Acuerdo Nacional para ayudar a mejorar este país, es una salida en falso de Petro. Lo que sí es cierto, es que no le va a permitir que se sigan robando el país, tal como lo hizo Karen Abudinén, con los $70.000 millones del contrato que firmó su cartera con la Unión Temporal Centros Poblados, para llevar internet a las escuelas y colegios en las zonas más necesitadas del país.
Tampoco es cierto que se va a permitir en el Gobierno del Cambio que se roben la plata del proceso de paz, con una presunta red de corrupción que se habría quedado con casi $500.000 millones de recursos que estaban destinados para la implementación del Acuerdo de Paz.
En este robo habrían trabajado codo a codo funcionarios de la Contraloría General de la República –CGR–, de la Dirección Nacional de Planeación, e incluso, algunos congresistas. Estas son las cosas que en el gobierno de Gustavo Petro no se van a dar y no se va a seguir permitiendo que este tipo de robos se den y que los funcionarios sigan viviendo tranquilos en Miami.
Todo esto hace parte del Gran Acuerdo Nacional que propone Gustavo Petro.








