Es mucha la gente que se crea una imagen de algo o de alguien, sin conocerle; eso a veces es bueno, a veces es malo y otras veces puede ser injusto. Los personajes públicos son amados por unos y odiados por otros, pero solo quienes hemos compartido con ellos en el día a día, en su hogar, en su barrio, en su familia, podríamos calificarlos con mayor autoridad. Hoy, en el día de su cumpleaños, quiero hacer un pequeño, pero sincero reconocimiento a una persona llena de virtudes, con una nobleza sin par y una sensibilidad a flor de piel: Javier Enrique Socarrás Amaya, el segundo hijo y el mayor de los varones de ‘Iya’ y ‘Yiyo’. Puedo decir que le he visto acciones a Javier, que solo acrecientan mi admiración por él y es que Javier es capaz de quitarse el pan de la boca para darle de comer a quién lo necesite; es un desinteresado por los bienes materiales y da la impresión de siempre querer complacer a los suyos y a quienes estén a su alrededor. Sufre cuando los suyos sufren y goza con los triunfos de los suyos. La gente como Javier debería vivir 200 años, porque la Humanidad necesita más personas así, con empatía hacia sus semejantes.
Javier Socarrás no desaprovecha ocasión alguna para demostrarle a sus viejos y a sus hermosas hijas, Sara, ‘Lore’ y Luciana, todo lo que ellos representan para él, lo mucho que los ama, y lo mismo intenta hacer siempre con sus hermanos y todo su entorno familiar. Es dueño de un liderazgo natural, un inmenso carisma; a Javier Socarrás es imposible tratarlo, conocerlo y no admirarlo. ¡Larga vida para Javier!