Fue un dirigente que hizo de La Guajira su tierra, su pasión y su destino político.
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Falleció en Dallas, Estados Unidos, Jaime Darío Espeleta Herrera, un dirigente que hizo de la amistad la alegría y del servicio público una manera particular de reconocer los caminos de un Departamento que, aunque no lo vio nacer, terminó adoptándolo como uno de sus hijos. Eso tiene una explicación, es en Riohacha, donde tenía todos sus familiares, sus amigos y el Departamento a donde había cosechado su caudal político.
Hablar de Jaime Darío, es recordar a la persona que llegaba a cualquier lugar y rápidamente despertaba entusiasmo ya que tenía esa jocosidad tan natural para contar las cosas, para resaltar a sus familiares y amigos, para echar un cuento y para provocarle a quien lo escuchaba una sonrisa. Jaime Darío era esa persona cuya presencia difícilmente pasaba inadvertida porque siempre encontraba la forma de agradar a quien lo escuchaba.
Jaime Darío Espeleta Herrera nació en Valledupar y estudió derecho en la Universidad de la Costa, posteriormente realizó dos especializaciones, una en relaciones internacionales en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y otra en derecho internacional privado en la Universidad de Salamanca, pero sus vínculos familiares y afectivos estuvieron estrechamente ligados al departamento de La Guajira en donde ocupó varios cargos públicos como secretario de Gobierno departamental, diputado y representante a la Cámara. Su historia familiar estuvo relacionada con Riohacha, su padre, el historiador Benjamín Espeleta quien a propósito escribía su apellido Ezpeleta (con z) ya que según su criterio era un apellido de la realeza, dedicó parte de sus investigaciones a los orígenes de poblamiento del Riohacha y contribuyó a establecer el 14 de septiembre como fecha para conmemorar el poblamiento de la hoy capital de La Guajira; Jaime Darío nació precisamente un 14 de septiembre, una coincidencia que vinculó aún más su historia personal con el Departamento.
Al llegar a la Cámara de Representantes con el respaldo electoral de los guajiros, Jaime Espeleta asumió en Bogotá un papel de representación permanente de La Guajira, fue un interlocutor cercano de sus paisanos que acudieron a él en busca de orientación, apoyo institucional o simplemente un espacio de encuentro. No podemos olvidar que cuando fue congresista defendió con firmeza los asuntos relacionados con el Departamento y cuando consideraba que una decisión podía afectar los intereses del Departamento, participaba en las discusiones con determinación.
En las diferentes tertulias y reuniones sociales le escuchamos al entonces congresista que para él representar a La Guajira no se limitaba a ocupar una curul, implicaba llevar sus necesidades y aspiraciones al Congreso y por eso buscaba apoyo con los congresistas de otros departamentos.
Para sus amigos recibimos una amarga noticia en enero de 2021 conocimos que mientras se encontraba con su familia en Dallas, Estados Unidos, sufrió un grave quebranto en su salud, asociada con una enfermedad cerebrovascular y desde entonces afrontó una prolongada recuperación con afectaciones severas en su movilidad y cambios en su vida cotidiana. Durante más de 5 años permaneció en los Estados Unidos haciéndose los tratamientos médicos acompañado de su familia y con el cuidado médico hasta el día de su muerte.
Jaime Darío murió con proyectos pendientes, entre ellos de seguir sirviéndole al Departamento desde cualquier posición que Dios lo colocara, pero aparte de cualquier aspiración, hoy podemos decir que el hijo de Benjamín y Mérida, dejó entre sus familiares y quienes fuimos parte de sus amigos, el recuerdo de una persona conversadora, espontánea y dispuesta en aliviar formalidad con una anécdota u ocurrencia.
Jaime Darío, tus historias y tus chistes quedan en la memoria de quienes te conocimos y compartimos contigo.