Desde el 7 de agosto de 2023 el mundo ha sido testigo de un grado inconcebible de muerte y destrucción en la Franja de Gaza ocupada. El ataque de Israel contra la población palestina de Gaza ha matado a decenas de miles de personas.
El conflicto ha desplazado forzosamente a más de dos millones de palestinos, más del 90% de la población de la Franja de Gaza, causando una catástrofe humanitaria sin precedentes, tragedia que muchos colombianos lamentamos y rechazamos, más cuando un número importante de muertes son de niños, adultos mayores y mujeres.
Colombia reconoció al Estado de Israel en febrero de 1949 y se establecieron relaciones diplomáticas el 1° de julio de 1957, las cuales se han caracterizado por un buen nivel de entendimiento, cooperación y solidaridad. El 3 de agosto de 2018, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, Colombia por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores, reconoció al Estado de Palestina como un “Estado libre, independiente y soberano”.
Gobiernos colombianos han apoyado el establecimiento de un Estado palestino independiente junto a Israel, dentro de fronteras mutuamente acordadas. Consideraron en sus gobiernos, ilegales los asentamientos israelíes en Cisjordania, pero condenaron también enérgicamente el terrorismo palestino y aboga por una paz duradera basada en la solución de dos Estados, Colombia siempre ha sido solidaria. El Gobierno actual de Colombia ha expresado reiterada y claramente su posición sobre el conflicto entre Israel y Palestina y concretamente sobre la guerra que se libra en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023.
Colombia dice estar seriamente comprometido con la paz y rechaza y condena todo acto de violencia, como pensamos muchos colombianos. ¿Pero se trabaja seriamente, día a día, para conseguir la paz dentro y fuera de nuestro territorio? con masacres, secuestros a integrantes de la Fuerza Pública, a personas del común, sicariatos. La violencia se ha recrudecido en el país y especialmente en las regiones, donde aparecen nuevos actores armados, menos organizados, que dependen muchísimo más de su territorio para su supervivencia a costas del miedo de los nativos.
El compromiso del gobierno colombiano con la paz se presenta como inquebrantable a nivel oficial, pero los resultados y la implementación enfrentan serias dificultades, como la violencia persistente, el asesinato de líderes sociales, de precandidatos presidenciales, excombatientes y la lentitud en las reformas rurales. A pesar de los avances y la retórica de paz total, la realidad en los territorios muestra una implementación desigual, que no siempre ha dado la respuesta esperada a la población, y la necesidad de una política de paz más aterrizada y con resultados concretos.
No tenemos más de dos orejas para soportar más aretes; el Estado tiene la responsabilidad de cumplir con el Acuerdo Final de Paz, y es fundamental que todas las partes involucradas asuman los compromisos pactados para resolver nuestros conflictos internos antes de comprometerse en involucrarse directamente en un conflicto que no es nuestro y pretender conformar un ejército colaborador a un viaje sin retorno para muchos si se llegase a cristalizar tan censurable idea.
La distinción anterior es igualmente crucial para Colombia: las guerrillas no tenían el derecho a hacer la guerra y deben responder por todas las consecuencias previsibles de sus actos; los paramilitares tampoco tenían derecho y sus masacres fueron mucho peores; incontables agentes del Estado son culpables de crímenes de guerra. Una injusticia no justifica otra injusticia pretendiendo conformar un ejército de inexpertos y llevarlos a la boca de un lobo desconocido.
Manifestemos nuestra solidaridad con las víctimas y sus familias de esa estúpida y cruel guerra entre Israel y Palestina, al tiempo que se haga nuevamente un llamado para que cesen la violencia y las provocaciones en ese territorio. La violencia solo causa mayor sufrimiento y profundiza obstáculos en la búsqueda de una solución del conflicto y de eso sí sabemos los colombianos a lo largo y ancho de nuestra nación, resolvamos primero el nuestro, consigamos primero la paz anhelada por todos.








