A partir del siglo XX las colonias se liberaron de quienes ejercían dominios territoriales, entre los que podemos recordar Inglaterra, Rusia, España, Francia, Holanda y Portugal; entre otros, naciones europeas que se extendieron y lanzaron a descubrir, saquear y apropiarse de territorios aprovechado las condiciones de inferioridad e ignorancia de habitantes en América, Asia y África, predominando las armas y piraterías con invasores. Los territorios colonizados, una vez liberados se constituyeron en naciones autónomas con Gobierno propio, poderes legislativos y judiciales. En algunos lugares hubo alzamientos humanos y batallas de rebeldes armados que resistían y defendían, reivindicando derechos, manejados por extranjeros. Aún existen algunos Estados que conscientemente continúan sin problemas, aceptando una condición de protectorados imperados en varias islas. Los reyes y las dictaduras son figuras incompatibles con democracias no disfrazadas.
Después de haber superado tormentosas y desastrosas historias macabras, soportadas por la humanidad en el transcurrir viviente, acaparamiento de territorios propicios a explotaciones de riquezas naturales, asesinando, sometiendo y esclavizando en servidumbre a personas abandonadas, desamparadas y desprotegidas, sometidas a abusos, maltratos y castigos, coartando y limitando libertades, derechos y medios de subsistencia bajo condiciones irrespetuosas e inhumanas. No es raro observar en esta modernidad prácticas similares aisladas para ejercer dominio, pero no alcanzan a perdurar, se desmoronan cayendo por su propio peso.
Estamos observando un dragón apocalíptico avasallando acaparamientos de naciones y Estados que gozan de un régimen nacional constitucional y legal, libre, autónomo y democrático para tomárselo por las buenas, por terror o por fuerza y fuego de las armas disparadas. Iniciaron con Venezuela, capturando al presidente Nicolás Maduro, después de haberle parqueado una gran flota de guerra frente al Océano Atlántico, en el Mar Caribe, a manera intimidatoria para que el presidente Maduro emigrara ofreciéndoles garantías mínimas a la exigidas, y que al no aceptarlo lo invadieron, masacraron los anillos de seguridad, neutralizaron con ondas electromagnéticas operaciones de servicios de energía, telecomunicaciones y equipos de reacción bélica, y además de neutralizarlos los destruyeron bombardeándolos, dejándolos inservibles.
El emperador que ejerce la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, está exponiendo a su nación a graves peligros de estabilización con acciones que restan antes que sumar, internas y externas, amenazando al presidente Petro de repetir con él lo de Maduro, continuando hazañas de prácticas similares a Venezuela con otras naciones vecinas como Canadá, Cuba, México por América y Groenlandia por Europa, encaprichado en anexarlo a Estados Unidos lo que todavía no ha hecho con la isla de Puerto Rico, que desde hace muchos años están bajo protectorado aspirando que lo reconozcan y anexen como el Estado No 51, pero nada. Ahora el presidente Trump quiere apropiarse de Cuba para nombrar al Secretario de Estado, Marco Rubio, presidente.
Tiene en jaque a Groenlandia contra el apoyo de la Unión Europea, Rusia, India y China, que le brindan total respaldo, esta última con inversiones en el territorio ártico. Canadá y México rechazan con temor, intimidaciones, chantajes e incrementos arancelarios a exportaciones e intercambios de ventas comerciales y servicios amparados en convenios bilaterales y multilaterales, avalados mutuamente por los poderes legislativos que conforman acuerdos de comercio internacional. También quiere apoderarse de Panamá y quizás cuántos más estarán en la mira del dragón botafuego en su afán desbocado de avasallar el mundo a sus manos, hecho que repercutirá en el futuro, de manera negativa en su nación como consecuencia de las perversas acciones, provocadoras de diversas reacciones violentas impredecibles.
En el Foro Económico y operaciones de negocios llevado a cabo en la ciudad de Davos, Suiza, en el que participó el presidente Donald Trump, reflexionó y desistió de utilizar la fuerza para el despropósito de apropiarse por interés estratégico de un territorio ubicado en el continente europeo. También propuso celebrar acuerdos de paz comprometiendo al secretario General de la Otan y a miembros de la Unión Europea. Pero personas impredecibles e irrespetuosas no son confiables, por la variedad en sus comportamientos caprichosos, radicales, contradictores y sectarios, rebasando límites normales y tolerantes que aterran por sus posturas repugnantes y chocantes que, de no evitar y prevenir, incidirían en desenlaces desastrosos, originando graves consecuencias como la ruptura de relaciones diplomáticas por la degradación humana, generadora de conmoción y desequilibrio político internacional.
En la conmemoración del primer año de Gobierno del presidente invasor y expansionista Donald Trump, exaltó el registro de 365 logros durante el año, entre los que menciona la captura del presidente de Venezuela Nicolas Maduro, la intervención en Israel, Medio Oriente, Rusia y Ucrania, la mediación en Siria y la divergencia con Irán, entre otros.
También hizo alusión a las persecuciones y deportaciones internas, las imposiciones unilaterales de aranceles violando acuerdos internacionales y de los bombardeos a lachas que según su criterio transportaban narcotráfico, sin advertencias ni señales de detención, asesinando vilmente seres humanos. Sin embargo, el presidente Trump ganó un récord en las encuestas al tener en el primer año de Gobierno la desaprobación más alta con la estadística histórica del 63% de un mandatario de EE.UU.
Se dispararon los precios de productos y servicios, por causa de aranceles y persecución de migrantes que se ocupaban de servicios que no realizan los americanos tal como aseo, albañilería, cocina, operaciones agrícolas, niñeras, transportes y otros operadores de servicios.
Colombia también estuvo en el ojo del huracán del presidente Trump, quien tildó al mandatario Gustavo Petro de narcotraficante, que tenía una fábrica de cocaína por las relaciones con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduros, señalado de pertenecer al cartel de los Soles, esto originó un rifirrafe entre los presidentes Trump y Petro, con el desafío del mandatario colombiano, que después de la captura de Maduro, Trump lo amenazó repitiendo capturarlo como al mandatario vecino, que se encuentra en una cárcel de Estados Unidos y el presidente Petro se chupó.
El asunto se tornaba confuso y preocupante, lo que dio lugar a intentar dialogar, bajar la temperatura de choques y contra choques, usando relaciones de vías diplomáticas, lo cual ha servido para conjurar la tormenta, reabriendo espacio de comunicación y entendimiento. La próxima semana, 3 de febrero, el presidente Gustavo Petro tendrá una cita para entrevistarse con el presidente de EE.UU,, Donald Trump, en la Casa Blanca, Salon Oval, Estado de Washington. Esperemos cordialidad, respeto mutuo con resultados, fructíferos y positivos que estabilicen y garanticen una pacificación y alivie los estados emocionales alterados entre los mandatarios de las dos naciones.







