La Guajira cuenta con varios ríos importantes, en dos ecosistemas: Sierra Nevada de santa Marta y Serranía del Perijá, envidiados por otras regiones, entre ellos: los ríos, Ranchería, Palomino, Ancho, Jerez, Tapias, Cañaverales, Camarones, Marquezote, Urumita, Villanueva, El Molino, Cesar, entre otros. También existen arroyos como el Carraipía y el Paraguachón; el Río Ranchería es especialmente importante porque atraviesa nueve municipios de quince del Departamento convirtiéndose en la fuente de agua para varios proyectos de riego y acueductos.
Con voluntad política, responsabilidad civil, social y con la suma hídrica de estos caudales de los ríos, la solución de garantizar agua potable para el 1.073.851 de habitantes guajiros sin contar los migrantes y visitantes, la tenemos al frente. La perforación de pozos de agua e instalar bombas sumergibles, máquinas desalinizadoras y potabilizadoras, son sistemas costosos y de difícil mantenimiento, además que son proyectos politizados y no es la solución definitiva. La naturaleza nos ha dado la solución y la bendición con nuestra hidrografía; según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), más del 70% de la población rural de La Guajira no tiene acceso a agua potable, se puede estimar que una parte significativa de la población total del Departamento vive en áreas rurales, especialmente en rancherías y comunidades indígenas.
La falta de planificación, vigilancia y control para el agua de riego también ha afectado la agricultura y la seguridad alimentaria en la región, que cuenta irónicamente con una represa en el río Ranchería, también conocida como presa El Cercado, que tiene una capacidad de almacenamiento de 198 millones de metros cúbicos de agua, que se construyó para regular el caudal del río y evitar inundaciones aguas abajo, así como para abastecer del líquido a varios municipios de La Guajira y sistemas de riego; pero no hemos sido capaces de ponerla al servicio de los guajiros.
La coordinación entre el Gobierno nacional, departamental y los 15 municipios para garantizar este derecho para la implementación efectiva, definitiva y que por responsabilidad se aúnen los esfuerzos necesarios, tanto políticos, como financieros cuyas fuentes están garantizadas en los diferentes presupuestos con recursos del SGP, de regalías, propios y gestionados con otras entidades que han demostrado interés en aportar, es lo mínimo que esperan los guajiros.
La voluntad, la honradez, sin corrupción en la gestión de los recursos y la puesta en marcha de la solución, no debe tener color político, debe salir de un compromiso serio entre la dirigencia dentro de sus diferencias ideológicas y a veces apasionadas; las autoridades de turno (gobernador (a) alcaldes, personerías, Contraloría y Fiscalía) con la participación de la comunidad deben convertirse en los veedores naturales. Es fundamental que los fondos destinados para esta propuesta sean utilizados de manera transparente y eficiente, sin que se produzcan desviaciones o malversaciones que puedan afectar su cometido. Reconocemos los esfuerzos hechos a través de gestiones a nivel departamental y municipal, pero hay que articular más las acciones sin exclusiones, a la larga los gobernantes son de todos, son responsables del bienestar de todos.
Mejorar la calidad de vida, garantizar el acceso al agua, la seguridad alimentaria a través de la agricultura, demostrar voluntad política es una señal esperada en un Departamento rico en recursos naturales no renovables que no son infinitos pero que continúa pobre en inversión social. El derecho al agua potable es un derecho humano fundamental reconocido por las Naciones Unidas, que establece que todas las personas tienen derecho a acceder a agua segura y asequible para satisfacer sus necesidades básicas, los gobiernos tienen la obligación de garantizar que todos tengan acceso a agua en cantidad suficiente, salubre, culturalmente aceptable y asequible, sin discriminación. 12 ríos y una represa, para 15 municipios, quien pone el centavo para el peso.








