El presidente Gustavo Petro confirmó este viernes que ya son 13 los policías fallecidos luego del ataque contra un helicóptero de la Policía Antinarcóticos en el municipio de Amalfi, departamento de Antioquia. La más reciente víctima fue el capitán Francisco Merchán, quien había resultado gravemente herido y perdió la vida horas después. El jefe de Estado atribuyó la acción violenta a miembros del Frente 36 de las disidencias de las FARC, al tiempo que expresó su solidaridad con las familias de los uniformados caídos.
Según la información preliminar entregada por las autoridades, el helicóptero, que hacía parte de una operación de erradicación de cultivos de coca, fue impactado aparentemente con un dron cuando sobrevolaba una zona rural, lo que provocó una emergencia que obligó a su tripulación a realizar un aterrizaje forzoso. En el ataque, además de los trece fallecidos, quedaron cuatro policías heridos que reciben atención médica.
El presidente Petro aseguró que estos hombres perdieron la vida en cumplimiento de su deber, en una labor dirigida a debilitar las rutas del narcotráfico que utilizan corredores hacia el Caribe con destino a Estados Unidos. “Mi sentido pésame a sus familias, estos hombres murieron por debilitar el narcotráfico”, señaló el mandatario en su cuenta de X, reiterando el compromiso del Gobierno con la lucha contra estas estructuras criminales.
Entre tanto, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, indicó que fue activada toda la red hospitalaria del departamento para garantizar atención oportuna a los heridos. Asimismo, recordó que en esta región no solo actúan las disidencias de las FARC, sino también el ‘Clan del Golfo’, considerado el grupo criminal más grande del país, lo que aumenta la complejidad del panorama de seguridad.
El ataque ha generado preocupación a nivel nacional por el uso de nuevas tecnologías en acciones armadas, como los drones cargados con explosivos, que representan un desafío adicional para las fuerzas de seguridad. Analistas advierten que este tipo de tácticas reflejan un escalamiento en las capacidades ofensivas de los grupos ilegales, lo que exige reforzar las medidas de prevención y respuesta en las operaciones de erradicación y control del narcotráfico.