El presidente de la República, Gustavo Petro, este viernes 12 de diciembre, en su cuenta de X, reposteo una publicación del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, donde, a través de un video, mostraba su llegada a Washington y afirmaba: “Listo para cumplir una agenda de trabajo por invitación del gobierno de este país”.
La respuesta del primer mandatario fue: “La presencia de mandatarios regionales en EE. UU. tiene que ver con la decisión del gobierno de los EE. UU. de entrar en las elecciones de Colombia. Mal.” Esta afirmación se da en medio de las tensas relaciones entre los gobiernos de Trump y Petro.
Tal afirmación realizada por el presidente colombiano la acompaña con un mensaje donde dice que él debe garantizar elecciones libres en Colombia y solicita a todo el pueblo colombiano mantener el espíritu libre y gritar: “Colombia libre”.
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En este mismo escenario, no solo Rendón ha viajado a territorio estadounidense. En los últimos meses, otros mandatarios locales y regionales (entre ellos los alcaldes de Bogotá, Medellín y Manizales, así como la gobernadora del Valle del Cauca) también han cumplido agendas oficiales en Washington, reunidos con congresistas, funcionarios del Departamento de Estado y representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
Estos encuentros, enfocados en cooperación, seguridad y atracción de inversiones, han avivado el debate sobre el alcance de estas visitas y alimentan la discusión que hoy plantea Petro sobre una posible injerencia extranjera en el proceso electoral colombiano.
Acusaciones cruzadas marcan el deterioro de las relaciones con EE. UU.
Con el escenario ampliado, se puede citar lo del miércoles pasado, cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en medio de preguntas de la prensa luego de la incautación de un barco de petróleo venezolano, fue interrogado por su relación con Colombia, y el primer mandatario aseguró, al referirse a Gustavo Petro, que él podría ser “el siguiente” en la lista de mandatarios bajo presión de Washington.
En relación con las presiones ejercidas recientemente contra el régimen de Nicolás Maduro, además, cada vez que Trump es consultado por el país colombiano, sus respuestas están relacionadas automáticamente con el narcotráfico.
Por otro lado, las acciones diplomáticas entre ambos gobiernos no han sido las más cordiales, entre amenazas y fuertes acusaciones. La más reciente por parte de Petro es asegurar el ingreso de poder estadounidense en las elecciones presidenciales y legislativas de 2026.
Unas relaciones críticas, convertidas en espectáculo: una novela que no parece tener final.








