La investigación por la muerte de Valeria Afanador, niña de 10 años con síndrome de Down hallada sin vida en el río Frío de Cajicá (Cundinamarca), avanza con nuevas diligencias judiciales. La Fiscalía General de la Nación ordenó pruebas de ADN a todo el personal del Gimnasio Campestre Los Laureles, institución donde estudiaba la menor.
El objetivo de esta medida es establecer si en la escena del crimen estuvo presente un tercero. Medicina Legal adelanta la recolección de muestras biológicas en diferentes zonas del cuerpo de Valeria, para determinar si hay rastros genéticos ajenos. De igual manera, se efectúa un levantamiento detallado del área del colegio cercana al río, donde la niña fue vista por última vez.
Valeria desapareció el 12 de agosto, y su cadáver fue encontrado el 29 de ese mes por un campesino en el sector de Fagua, zona rural de Cajicá. Las cámaras del plantel educativo registraron que, hacia las 10:30 de la mañana, ingresó a una zona de arbustos contigua al río y no regresó.
El dictamen de Medicina Legal, revelado el 1 de septiembre, determinó que la menor murió por ahogamiento, al aspirar e ingerir agua y residuos de pantano. Sin embargo, la hipótesis de participación de un tercero continúa abierta y los resultados de los análisis genéticos serán clave para definir el rumbo del caso.