La violencia en Buenaventura sigue dejando víctimas y generando temor en la población. En la noche del domingo 30 de marzo, Vladimir Bravo, un futbolista de 24 años que jugaba con el equipo aficionado Club Deportivo Oros del Pacífico, fue asesinado a tiros mientras se encontraba en la calle, presuntamente comprando comida rápida.
El ataque, cuya autoría aún no ha sido esclarecida, ha generado indignación en la comunidad deportiva y entre los habitantes de la región. A través de un comunicado, su club lamentó la pérdida y exigió justicia: “Luto en el fútbol. Un joven sano, con sueños y pasión por el deporte nos fue arrebatado injustamente”. Sus compañeros, amigos y familiares expresaron su dolor y pidieron a las autoridades esclarecer los hechos.
La vicepresidenta Francia Márquez se pronunció sobre el crimen y rechazó la ola de violencia que azota Buenaventura. Pidió acciones urgentes al Gobierno Nacional y al Ministerio de Defensa para atender la crisis de seguridad en el municipio. “Las balas no pueden seguir truncando los sueños de nuestros jóvenes del Pacífico colombiano”, afirmó.
La situación en Buenaventura es crítica. En lo que va del año, se han registrado más de 50 homicidios y solo el pasado fin de semana fueron asesinadas cinco personas, entre ellas Vladimir Bravo. Las autoridades locales han convocado un Consejo de Seguridad para el 2 de abril, con el objetivo de evaluar medidas que permitan enfrentar la violencia generada por grupos criminales como ‘Los Shottas’ y ‘Los Espartanos’, que mantienen atemorizada a la comunidad.
La gobernadora del Valle del Cauca también lamentó el asesinato del joven futbolista y exigió que el presidente de la República y el ministro de Defensa se hagan presentes en Buenaventura para adoptar estrategias concretas que detengan esta ola de criminalidad. Entretanto, la familia de Vladimir Bravo clama justicia y pide que su caso no quede en la impunidad.








