Las iniciativas legislativas 057 y 058, radicadas en el Congreso por el senador Alberto Benavides, han generado una fuerte controversia en distintos sectores religiosos del país, que advierten riesgos en su alcance. Según el texto de los proyectos, se busca establecer un marco normativo para la inspección, vigilancia y control de entidades religiosas, así como ampliar el reconocimiento legal de prácticas espirituales ancestrales como parte del derecho a la libertad de culto.
El Comité Intersectorial de Libertad Religiosa del Distrito de Turbo expresó en una carta enviada a congresistas del Pacto Histórico su rechazo a las propuestas, señalando que la iniciativa 058 podría equiparar expresiones como la brujería, la santería, el vudú e incluso corrientes asociadas al islamismo radical, al nivel de religiones establecidas, lo que —según advierten— desvirtúa la Ley de libertad de culto vigente en Colombia.
“Actividades a menudo asociadas con manipulación, daño y coerción no pueden considerarse compatibles con principios fundamentales como la solidaridad y el respeto al prójimo”, expresó la organización, advirtiendo además que otorgar estatus de protección a movimientos con vínculos a ideologías violentas, como el islamismo radical practicado por Hezbolá, podría representar un riesgo para la seguridad ciudadana y la estabilidad nacional.
Mientras tanto, la iniciativa 057 también ha despertado reparos entre comunidades religiosas, debido a que contempla la posibilidad de evaluaciones a beneficios tributarios, lo que consideran una intromisión del Estado en la autonomía de las iglesias. Ante el debate abierto, líderes cristianos y de otras confesiones han pedido al Congreso retirar o replantear el alcance de la iniciativa 058, insistiendo en que no puede ponerse en el mismo nivel prácticas que consideran incompatibles con los valores espirituales y sociales de la mayoría de los colombianos.








