Un nuevo hecho de violencia sacudió al suroccidente del país este lunes 23 de marzo de 2026, luego de que un artefacto explosivo fuera detonado al paso de una patrulla de la Policía Nacional en la vía Panamericana, a la altura del departamento del Cauca.
De acuerdo con los primeros reportes, el ataque ocurrió en el sector de La Piedras, en jurisdicción del municipio de Timbío, muy cerca de Popayán. Los uniformados se desplazaban por este corredor estratégico cuando se produjo la explosión, que impactó directamente el vehículo oficial.
El atentado dejó como saldo la muerte de un patrullero, identificado como el patrullero Juan David Grande Cantero, y al menos cinco policías heridos, entre ellos, el patrullero Miguel Papajoy Muñoz, y los subintendentes Juan David Ortiz Gómez y Néstor Jiménez. Los lesionados fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales en Popayán, donde reciben atención médica especializada.
Información preliminar indica que el explosivo habría sido instalado desde días anteriores en la vía. Incluso, se conoció que las autoridades ya tenían reportes sobre la presencia de cilindros sospechosos en la zona, lo que sugiere que el ataque fue planeado con antelación y dirigido contra la Fuerza Pública.
Las hipótesis iniciales apuntan a la posible participación de grupos armados ilegales que operan en el Cauca, particularmente disidencias de las antiguas FARC, que mantienen presencia en corredores estratégicos como la vía Panamericana.
La vía Panamericana no solo conecta el suroccidente del país con el interior, sino que también es clave para el transporte de mercancías y la movilidad entre departamentos como Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Sin embargo, en los últimos meses se ha convertido en escenario recurrente de ataques armados, hostigamientos y acciones con explosivos.
De hecho, en marzo de 2026 ya se habían registrado otros atentados similares contra tropas del Ejército en esta misma carretera, con saldo de militares muertos y heridos. Asimismo, semanas atrás se reportaron asaltos armados, secuestros y combates en distintos tramos del corredor, evidenciando el deterioro de la seguridad en la zona.
Además de las víctimas, la explosión causó graves daños en la carretera, afectando la movilidad y generando temor entre los habitantes y transportadores que transitan por este importante eje vial.
El ataque vuelve a poner en evidencia la compleja situación de orden público en el Cauca, un departamento históricamente golpeado por el conflicto armado, la presencia de grupos ilegales y las disputas por el control territorial.
Las autoridades anunciaron el despliegue de operaciones militares y policiales en la zona para dar con los responsables y reforzar la seguridad en este corredor, mientras crecen los llamados desde distintos sectores para garantizar condiciones de seguridad tanto para la Fuerza Pública como para la población civil.








