El balance de la tragedia aérea ocurrida el pasado 23 de marzo en zona rural de Puerto Leguízamo sigue en aumento. En su más reciente actualización, las autoridades confirmaron que la cifra de fallecidos ascendió a 66, mientras continúan las labores de atención a los heridos y la búsqueda de personas desaparecidas.
El accidente involucró un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que transportaba a 128 personas, en su mayoría integrantes de la Fuerza Pública.
De acuerdo con la información oficial, el avión cayó a pocos kilómetros del aeropuerto, en una zona de difícil acceso en la selva amazónica. El impacto provocó un incendio de gran magnitud, agravado por explosiones derivadas del material militar que era transportado, lo que dificultó las primeras maniobras de rescate.
Aunque en un inicio no se descartaba ninguna hipótesis, el Ministerio de Defensa reiteró que no existen indicios de un ataque por parte de grupos armados ilegales. En ese sentido, las investigaciones se concentran ahora en posibles fallas técnicas, sin que hasta el momento haya un pronunciamiento definitivo sobre las causas del accidente.
En medio de la emergencia, los organismos de socorro lograron rescatar con vida a decenas de ocupantes. Se confirmó que al menos 57 personas resultaron heridas, varias de ellas en estado crítico, por lo que fueron trasladadas a centros asistenciales en ciudades como Florencia y Bogotá, donde permanecen bajo atención médica especializada.
Las autoridades también mantienen activa la búsqueda de cuatro militares reportados como desaparecidos, lo que mantiene en incertidumbre el balance final de víctimas.
Las labores de rescate han estado marcadas por las dificultades logísticas propias del terreno selvático, con acceso limitado y condiciones adversas. Habitantes de la región también participaron en las primeras tareas de auxilio, colaborando con las autoridades para atender a los sobrevivientes.
El hecho ha generado reacciones a nivel nacional. El presidente Gustavo Petro expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y abrió el debate sobre la necesidad de modernizar la flota aérea militar. Desde distintos sectores también han surgido cuestionamientos sobre las condiciones operativas de las aeronaves y la inversión en defensa.
Mientras avanzan las operaciones en terreno, un equipo técnico especializado continúa recolectando evidencias para esclarecer lo ocurrido. Las autoridades han insistido en la importancia de esperar los resultados oficiales y evitar la difusión de versiones no confirmadas, en medio de una tragedia que enluta al país y mantiene en vilo a decenas de familias.








