El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, planteó este viernes 27 de febrero la posibilidad de que su país lleve a cabo una “toma de control amistosa” de Cuba, ante la profunda crisis económica y energética que enfrenta la isla y tras intensificarse las tensiones entre ambos gobiernos.
Trump afirmó a periodistas en la Casa Blanca que Washington ha mantenido contactos con representantes cubanos y que el secretario de Estado, Marco Rubio, lidera negociaciones de “alto nivel” sobre el futuro de Cuba. Según el presidente, la isla caribeña se encuentra “en serios problemas” debido a falta de recursos básicos como dinero, petróleo y alimentos, lo que, dijo, abre espacio para que Estados Unidos pueda intervenir de forma que describió como “positiva” para el pueblo cubano y los exiliados.
Aunque el mandatario mencionó la posibilidad de una “toma amistosa” del control de la isla, enfatizó que no contempla una intervención militar directa, y señaló que estas conversaciones buscan explorar alternativas para ayudar a aliviar la situación crítica que atraviesa la nación caribeña, con más de seis décadas del gobierno dictatorial comunista.
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Contexto de la propuesta presidencial
Las declaraciones de Trump ocurren en un momento de creciente tensión diplomática entre Washington y La Habana, exacerbadas por recientes incidentes en mar territorial cubano y la imposición de sanciones económicas, incluidas restricciones energéticas que han agudizado la escasez de combustibles en la isla.
El presidente estadounidense sostuvo que “tal vez podamos tener una toma amistosa de Cuba”, reiterando que el gobierno cubano estaría en conversaciones con funcionarios estadounidenses, aunque no ha habido confirmaciones oficiales de La Habana sobre esta negociación. Trump afirmó que su país podría ayudar a que la isla atraviese sus dificultades, especialmente en beneficio de los cubanos que residen en el extranjero y aspiran a cambios políticos en su país de origen.
La opción planteada por la Casa Blanca ha generado incertidumbre en la comunidad internacional, dadas las complejas relaciones históricas entre Estados Unidos y Cuba, marcadas por más de seis décadas de tensión política, económicas sanciones y confrontaciones ideológicas.








